Siempre que un hombre o un pueblo emprenden iniciativas que exceden su propia medida, crecen también sus fuerzas hasta lo nunca imaginado. Esta es una de las tantas conclusiones que se pueden leer acerca del significado simbólico, más allá incluso de las verdades detrás del desafío y de los efectos originados, de esa maravillosa circunvalación al desconocido planeta Tierra que inició y persiguió heroicamente Magallanes y culminó Elcano, hace más de 500 años atrás. Respecto de Magallanes, se ha señalado que más allá de descubrimientos o de conmemoraciones, lo esencial es que, como hito dentro del término de la Edad Media, ese desafío tomado por Magallanes consistente en adentrarse a lo desconocido, rompió con las medidas, nociones e ideas de distancia y valores hasta entonces aceptadas. Probablemente, pueda ser similar al salto efectuado por nuestro antepasado Neanderthal en su paso de África a Europa, o al que desarrolla nuestra propia especie Sapiens en su exploración, ahora al espacio aún lejano y también desconocido, para comenzar a edificar, e involucrarnos a todos en el proceso, el siguiente gran sueño de la Humanidad. En la actualidad, Chile como país también está enfrentando el desafío que significa el definir nuevos caminos para sustentar el desarrollo integral de sus habitantes en todos los planos posibles de imaginar. Bajo las actuales circunstancias, con tantas incertidumbres acerca del futuro mediato, pero con la urgente necesidad de tomar decisiones fundamentales acerca de cómo generar elementos de convivencia que integren y armonicen a toda la sociedad, hay un llamado a pronunciarse cívicamente en el Plebiscito Nacional del próximo 25 de octubre, acerca de la gran carta de navegación que nos conduzca a los nuevos escenarios que el futuro nos propondrá. Un futuro tan incierto como el que probablemente tuvo el Neanderthal, el que enfrentó Magallanes y el que nos toca predecir ahora a nosotros. Es en este contexto que destacamos el llamado de la Gran Logia de Chile a cumplir con el deber ciudadano, mediante la expresión libre y soberana del voto, de expresar la opinión acerca del destino que esperamos para la Constitución Política de la República e invita a todos los ciudadanos a reflexionar sobre el futuro que queremos, en un ambiente de tolerancia y civismo, donde las esperanzas y sueños de todos sean posibles, permitiendo que la fraternidad sea la expresión de nuestra cohesión social. En el llamado, señala el Gran Maestro Sebastián Jans Pérez que este 25 de octubre debe ser un hito de la mayor importancia para establecer la ruta institucional, democrática y republicana, con la cual empezaremos a reconstruir las confianzas entre las chilenas y chilenos, con el aval de los resultados del plebiscito que tendrá lugar ese día. Frente a las esperanzas que nos unen y porque hay una Patria que espera nuestras mejores voluntades, la Gran Logia de Chile hace un llamado a todos los ciudadanos a participar para que, con nuestra diversidad, construyamos unidad y trabajemos por un sólido contrato social, que nos permita progresar y asegurar los legítimos derechos de todas y todos los chilenos. Como concluye S. Zweig en su homenaje a Magallanes, estamos a las puertas de encontrar el paso que convierta en realidad visible y estable, todo lo soñado y lo buscado por generaciones anteriores.