Claro
que todos los que vivimos en Chile habitamos el mismo territorio, el
mismo país. Al menos eso es administrativamente. La idea suena bien, que
nuestras garantías y derechos de cada persona se pueda manifestar en un
Estado de bienestar rotundo, que nos asegure la dignidad y las
oportunidades. Ahora, no tengo que ser Andrés Bello ni un gran pensador
para darnos cuenta que esto definitivamente no es así, al menos en Chile
no.
El
Coronavirus y las cuarentenas han desnudado una vez más las diferencias
entre tener dinero y no tener dinero, la diferencia entre las comunas
con más y menos recursos. Una cuarentena en Las Condes o Vitacura, es
diferente a una en Cabo de Hornos o las recientes La Pintana y Angol.
No
somos iguales, por ende, el Estado debe tener una mirada diferente, un
trato deferente a quienes más lo necesitan. El Gobierno ha acuñado la
palabra de “cuarentenas dinámicas”, pues bien, hoy necesitamos ayudas
sociales dinámicas, que se inyecten los recursos a las comunas que más
hoy realmente lo necesitan.
Pasa
lo mismo con las viviendas, mientras más grandes y cómodas, es más
sencillo poder asumir una cuarentena total. En cuarenta metros
cuadrados, donde viven 4 o 5 personas, con un baño, si algún integrante
de la familia resulta con Covid-19, es mucho más probable que también
contagie a su entorno.
Desde
que asumimos la responsabilidad de estar al frente de la Municipalidad,
le hemos dicho al Gobierno de Magallanes y también nacional, la
necesidad de conectar a Chile por Chile la red de gas, que nos permita
calefaccionarnos y vivir de una forma distinta. Se dan cuenta cuánto nos
hubieran alivianado lo que estamos viviendo, y eso que aún no
ingresamos al invierno.
Entiendo
que es difícil y una inversión costosa, pero no es imposible. Solo
basta ver el avance de la fibra óptica para que se den cuenta que pueden
favorecer de una vez por todas el desarrollo total de Tierra del Fuego y
de nuestra Isla Navarino.
El
desarrollo territorial de nuestro país debe venir aparejado de esto, de
los lugares que por años hemos sido abandonados, solo con el Gobierno
de la Presidenta Michelle Bachelet y el Plan de Zonas Extremas, vimos
una real preocupación por nuestro futuro, por nuestras ganas de poder
ser la real potencia científica y turística que tengo la certeza, nos
vamos convertir más temprano que tarde.
Hoy
somos muchos los que estamos esperando que el Gobierno ponga los ojos
nuevamente en este paraíso natural, pero mientras tanto, nosotros
seguiremos dando la lucha por nuestras vecinas y vecinos, por nuestros
adultos mayores y niños, con mejor salud, más recreación, mayor
infraestructura y con la pasión que nos caracteriza, porque cuando
estamos todos unidos y juntos, Cabo de Hornos crece.