Hubo periodos históricos en que a los niños eran considerados como verdaderos adultos en miniatura. La separación entre el mundo de los infantes y de los mayores no existía. En esos periodos había niños, pero no existía infancia. Por eso, incluso, no llamaba a la atención que los niños trabajaran a la par con los adultos.
El concepto de infancia cambia con la Sicología, por ello el niño pasa de ser un adulto reducido a ser considerado como una persona digna de protección y cuidado. Este cambio de actitud se produce por el estudio del ciclo vital. Este concepto se refiere a las transformaciones que exhiben las personas desde el momento de su concepción hasta su muerte.
Por lo tanto, los cuidados psicológicos que requieren los preescolares durante la pandemia son diferentes a la de los adultos
Los preescolares se caracterizan por percibir a la madre como refugio, consuelo y el bálsamo que alivia todos los dolores .Por otro lado, al padre lo ven como fuerte y el protector de los peligros externos, es quien da seguridad. Por lo cual la dependencia afectiva del niño respecto de sus padres es muy fuerte. Además, en esta etapa los niños muestran temores por objetos y eventos, tanto reales como ficticios. La imaginación, no les permite establecer límites claros entre fantasía y realidad.
Algunos cuidados sicológicos que hay que tener durante la pandemia, con los preescolares son los siguientes.
Como la dependencia afectiva del niño respecto de sus padres es muy potente. Es muy importante que en este periodo, los padres estén muy cerca de ellos, los cuiden, protejan y escuchen. El contacto físico es muy fundamental para infundirle seguridad como por ejemplo: tomarlos en brazos, acariciarlos, abrazarlos.
Los niños organizan y procesan sus experiencias a través del juego. Por ello hay que permitirle que expresen sus emociones cuando juegan, hay que animarlos para que inventen historias, pinten, etc. A su vez, los padres deben estar atentos a estas señales, porque revelan lo que está ocurriendo en su mundo interno y así sabrán realmente como ayudarlos.
Hay que hablar con los niños de una manera clara y razonable sobre lo que está sucediendo, pero no hay que darle información que pueda preocuparlos. Si siente que le faltan recursos para transmitir información, invente cuentos con el fin de informarlos, pero que estos a su vez lo tranquilicen.
No hay que exponer a los pequeños a ningún tipo de noticias, porque como no distinguen claramente entre la realidad y la fantasía pueden desarrollar terrores nocturnos e incluso fobias.
Deben existir instancias recreativas donde los padres puedan compartir con sus hijos, las cuales deben ser aprovechadas al máximo. Estos momentos son claves para poder entregarles alegría y distracciones.
Por último, es muy importante que los adultos manejen la ansiedad, porque esto tiene un gran impacto en los niños puesto que los estados emocionales son contagiosos. Mantener las preocupaciones bajo control ayudará a toda su familia.