El
viernes 3 de julio venció el plazo para que el Presidente de la
República promulgue la ley que reguló las re elecciones de diversos
cargos de elección popular, desde las y los concejales comunales, hasta
las y los senadores, espero que así ocurra y que el Presidente no vete
esta ley torciendo la voluntad expresada por una enorme mayoría en el
Congreso y por las expresiones ciudadanas en sus más diversas formas. El
uso de resquicios legales, al filo de la ley, llevo al país a momentos
penosos y aciagos, es de esperar que el Presidente Sebastián Piñera no
haga lo mismo, con un veto supresivo por ejemplo, o patrocinando algún
otro proyecto que permita a quienes cumplirán, en algunas casos, más de
20 años en los cargos o desean completar 24 años. Si bien en términos
generales respeto y prefiero que los votos de la gente decidan, cuando
las condiciones para quienes postulan por primera vez o que no ocupan
cargos son más dificultosas para quienes ya están en ellos, similar a
como ocurre con las dificultades para la mujeres, donde también se hizo
necesario corregir esas “anomalías”.
En
esta semana que está concluyendo la otra noticia que impacta a la
actividad política en general y la parlamentaria en particular, es la
decisión de la Alta Dirección Pública (ADP) de rebajar las dietas
parlamentarias en un 25%, los sueldos de los y las Ministras en un 25%,
la del Presidente de la República en un 10% y varias otras
remuneraciones más con un simbólico 1%. Guarismos para algunos
insuficientes, para otros lo justo y para los menos excesivos. Lo más
relevante de esto es que se ha sacado de la decisión parlamentaria, en
forma directa o indirecta el monto. Falta por cierto normar bastantes
más cosas, como por ejemplo separar o desindexar del sueldo fijado para
los grados de la escala única de remuneraciones del sector público las
dietas, ya que eso produce inequidades, regular la forma de indexar con
el trabajo efectivo parlamentario el monto real a cancelar por dieta,
para los casos de enfermedad y fuerza mayor de los parlamentarios, debe
aplicarse la norma general es decir si no asiste no se paga, salvo que
exista licencia médica o permiso administrativo máximo 5 días, como a
los demás miembros del Estado.
Sobre
la Pandemia, esperar que se mantengan las medidas restrictivas que han
permitido bajar las tasas de contagios, aunque aún en forma muy
insuficiente, y hacer los esfuerzos para mejorar la calidad de la
información y que los parámetros a utilizar sean siempre los mismos, de
otra forma se genera distorsión y la consiguiente desconfianza y temor.
En
el día que escribíamos esta columna, hemos conocido una mala nueva, qué
creo que de una u otra forma nos afecta a todos como país, ha fallecido
la viuda del General de Brigada (r) de la Fuerza Aérea de Chile,
Alberto Bachelet Martínez, la estimada señora Ángela Jeria Gómez. Ángela
Jeria, sin duda encarna como, desgraciadamente, muchas otras, la fuerza
y el temple de las mujeres que han sufrido la muerte de su esposo, la
tortura y la represión, pero fue capaz con una enorme resilencia de
pensar en Chile, en la justicia social, poniendo por delante de su
interés personal, el del país y de los más vulnerables. Nos entregó a
los chilenos y chilenas un gran ejemplo de vida, tan necesario en estos
tiempos, no podría terminar estas líneas sin un saludo fraterno y
agradecido a su hija, nuestra ex Presidenta Michelle Bachelet Jeria.
Pero la vida continua y con ella los problemas de nuestro país.