Magallanes debe ponerse de pie

Estamos sufriendo una crisis de empatía política social grave, esto puede obedecer a varios factores pero sin lugar a dudas el más evidente y palpable por la ciudadanía es la falta de conducción política desde nuestra primera autoridad regional hasta quienes se encuentran en diversos espacios de poder.
Se dice por ahí, que cuando todos piensan igual, es porque nadie está pensando, esto parece al menos lo que sucede en nuestra región y viene desde mucho antes del inicio de esta pandemia.
Cada día que vemos las cifras de contagios se cruzan varias emociones, primero las secuelas emocionales que los magallánicos y magallánicas que debemos enfrentar producto de  esta larga cuarentena y además  de la pérdida de vidas irreparables sin poder vivir el duelo y el proceso de la compañía de los suyos.
Este desamparo no se relaciona solo a un virus sino más bien en el contexto de vulnerabilidad que mayoritariamente sigue afectando a las mujeres asumiendo la corresponsabilidad en el cuidado al interior de la familia sumado a las restricciones ilimitantes  que enfrentan hoy aquellas que están desempleadas  .
Compatibilizar el tiempo productivo con las responsabilidades de cuidado no ha sido fácil y sigue aumentando las diferencias sociales entre hombres y mujeres nada de esto es casual ya que desde la perspectiva del desarrollo de las autonomías de las mujeres seguimos estamos varios pasos atrás , esta reflexión está basada no solo en percepciones sino que tienen como base datos estadísticos  que incrementan las barreras culturales encasillada en los estereotipos de los roles de esposa y madre y trabajadora , este último rol mirado como un hobby y no como un aporte al desarrollo personal y familiar.
Estas situaciones injustas por razones de género se han cuantificado mediante las inequidades de género en tiempos de pandemia .
A partir del contexto que nos entregó el reciente estallido social y ahora la pandemia nos coloca frente a un escenario que hace necesario reflexionar sobre el orden político y la salud pública de nuestra región ; podríamos dar por entendido que esto es un trabajo interdisciplinario sin embargo los resultados revelan  algo distinto en relación a lo que implica vivir en sociedad sobre el cuidado colectivo. Hoy nos vemos obligados y obligadas a aceptar diversas medidas improvisadas que vulneran nuestra individualidad social frente a esta problemática sin duda el impacto desigual en la población ha significado la vida o la muerte de aquellos/as que no han podido quedarse en casa y que no necesariamente obedece a una irresponsabilidad en la mayoría de los casos por una necesidad económica entrelazando la crisis económica con la salud y los derechos humanos.

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