Probablemente, en el último tiempo han escuchado sobre el hidrógeno verde o el también denominado “Combustible del futuro”, que pretende desplazar el uso de combustibles fósiles.
El hidrógeno verde, es el que se obtiene del agua a través de un proceso llamado electrolisis, el cual rompe la molécula del agua y separa el oxígeno y el hidrógeno, mediante la aplicación de energía producida en base a energías renovables como la eólica. Lo positivo de esta producción es que posee un incuestionable beneficio ambiental y permite aportar a la descarbonización nacional y mundial.
Nuestra región puede jugar un papel importante en este nuevo mercado, sobre todos si tenemos en consideración el potencial eólico de estas tierras.
Durante octubre, producto de la alianza de grandes empresas de energía, se inaugura en el sector de Cabo Negro, el Parque Eólico Vientos Patagónicos, un innovador proyecto piloto de producción de hidrógeno verde.
Por su parte, el Estado ha demostrado interés en posicionar a nuestro país dentro de esta nueva industria, es así como hace unos días se impulsa la “Diplomacia del hidrógeno verde” y en la misma línea, se anuncia que durante noviembre de este año, se realizará la cumbre mundial del hidrógeno verde en Chile, donde se presentará la “Estrategia nacional del hidrógeno verde”.
Pero esta novedad, plantea desafíos para nuestro país, entre algunos, regular a través normas técnicas y jurídicas nacionales específicas la nueva industria, en particular, los procesos de evaluación ambiental a los cuales deben someterse este tipo de proyectos o para el otorgamiento de permisos sectoriales. Asimismo, surge la necesidad de involucrar activamente la participación de la comunidad, sobre tópicos como la seguridad de la producción, almacenamiento, transporte y distribución del hidrógeno, asegurando información fidedigna a los habitantes. En cuanto al tema financiero, hasta la fecha la producción posee costos muy elevados, por lo que resultará adecuado generar incentivos para empujar la implementación y desarrollo de este combustible, atrayendo inversión extranjera.
Si vamos a iniciar un nuevo camino, es la oportunidad de planificar de buena forma para garantizar una buena convivencia entre empresas y ciudadanos. Este es el punto donde todos los sectores, debemos disponer de toda nuestra energía.
Indudablemente todos los habitantes de Magallanes, conocemos la fuerza del viento y probablemente varios tenemos alguna anécdota que contar. Ahora tenemos la oportunidad de contar una nueva anécdota, y transformar a la región en un polo mundial de producción de energía limpia y de combustible verde, exportable a todo el orbe. Esto último traería un desarrollo económico y social, esperando se den las condiciones para darnos a conocer como un territorio con conciencia ambiental.