Magallanes y el Mes del Mar

Comienza
un nuevo Mes del Mar, una conmemoración que hace bastantes lustros nos
invita a reflexionar en torno a la vocación marítima que nuestro país
tiene, y las posibilidades que podemos proyectar como nación a través de
este elemento, así como también al resguardo de su biodiversidad en un
contexto complejo y que sin lugar a dudas aún nos proyecta al futuro. Un
Mes del Mar sin lugar particular, en medio de una pandemia que resulta
un verdadero desafío y que de una u otra forma nos da la oportunidad
para reflexionar, pues la actividad marítima no ha cesado y de una u
otra forma tampoco las conmemoraciones en torno al V Centenario de la
primera circunnavegación al mundo. La Región de Magallanes tiene unas
posibilidades excepcionales a través del mar, no es menor que gran parte
de su extensión esté vinculada estrechamente a ésta, y que gran parte
de las vías críticas de comunicación se desarrollen a través de esta
vía, consolidando la Armada de Chile una importante red de faros,
balizas y señales marítimas que abarcan alrededor del 50% de las totales
en nuestro país. Pues no es menor considerando que el Territorio
Antártico Chileno conforma parte de nuestra región, siendo precisamente
la vía marítima fundamental para el apoyo logístico de las bases
nacionales y extranjeras, conllevando un impresionante esfuerzo que la
Armada de Chile realiza por medio de operaciones que no están exentos de
desafíos, los cuales, a pesar de la tecnología y los recursos aún son
extremos. De esta manera, Magallanes como tiene una larga historia en
relación con el mar, siendo esta la vía esencial que explica su
crecimiento y desarrollo, desde el intento de la Ciudad de Rey Felipe
cuando éramos parte del Imperio Ultramar Español llegando finalmente la
Goleta Ancud, marcando soberanía, pero el inicio de una gran historia
para territorios que eran aún en su gran mayoría inexplorados. Es de
esta manera, precisamente por mar donde la colonización de la región fue
desarrollada, estando vinculada con el mundo con una actividad
portuaria que impresionaría, reflejados en estudios profundos como los
realizados por el historiador Ricardo Santana y por nuestro querido
Mateo Martinic. Este proceso complejo tiene que ver con un amplio
interés en el desarrollo y sostenimiento de bases esenciales para la
actividad económica, en donde el desarrollo de elementos esenciales para
la presencia efectiva del Estado también han sido fundamentales, esto
generando instancias que son fundamentales para el desarrollo integral
de una región que es en forma natural el paso prevío a la Antártica.
Múltiples exploradores, en la denominada época heroica de las
expediciones Antártica, pasaron por Punta Arenas previo o posterior a
sus hazañas o desfortunios, y múltiples intelectuales como Ramón Cañas
Montalva vislumbraron que no tan solo se podía proyectar una conexión
sino también un soporte crucial con el Continente Blanco, haciendo de
Chile no tan solo un testigo sino un actor crucial en un proceso
trascendente. Mucho de aquello aun lo vemos presente, pero también tiene
que ser proyectado al futuro, en donde el mar no es un obstáculo sino
una vía en donde Chile se puede encaminar a sus altos destinos.

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