Mario Navarro: músico sin instrumento

Mario
Navarro nació en 1957 en la ciudad de Valparaíso. Ha tenido dos etapas
en Punta Arenas, cada una muy diferente de la anterior. Y es que la
primera, en otro contexto histórico, desde 1962 hasta 1975, fue su época
de estudio en el colegio y estuvo marcada por la convulsión política
que se vivía en todo el país, y que mantenía dividida a la población.

La
segunda, desde 1996, ya en democracia, con mucha más experiencia a
cuestas y con la intención de armar varios proyectos en Punta Arenas,
además de reencontrarse con muchos seres queridos que había dejado 18
años atrás. Entre medio, poca cosa, estudió arquitectura, egresó y
terminó adentrándose en el mundo de la música, instalando uno de los
principales lugares de resistencia en los años 80 en Santiago: El Café
del Cerro, ubicado en pleno Barrio Bellavista.

Ese
lugar fue el punto cúlmine de una vida siempre ligada al mundo musical.
Pese a que reconoce que no tiene habilidad en ningún instrumento, fue
manager, organizó giras e instaló lugares ligados a la “Nueva Canción
Chilena”, que se transformaron en testimonios vivos de la historia
musical de nuestro país. Algo que ha buscado perpetuar en Punta Arenas,
donde ha creado varios locales que emulan, en cierta forma, el mítico
café santiaguino, entre ellos, la conocida “Perla del Estrecho”.

-¿Por qué decidió cerrar el Café del Cerro?

“Se
juntaron varias cosas. Principalmente, por el regreso a la democracia,
pensamos que el café ya no tenía razón de ser, ya que el Gobierno iba a
potenciar mucho el tema cultural, con grandes centros de encuentro.
Creímos que había cumplido una función, y además llegó una buena oferta
económica. Estábamos medio cansados, y decidimos cambiarnos por la
salsa. Creamos un local que se llamaba Varadero, en donde trajimos una
banda desde Cuba, pero no tuvo una buena recepción”.

-Viendo esos argumentos hoy en día, ¿sigue pensando lo mismo?

“Es
una pregunta que hasta el día de hoy no le encuentro respuesta. En
común acuerdo con los artistas que participaban del café tomamos la
determinación. Sabemos que finalmente no pasó ese gran auge cultural,
sin embargo no me arrepiento, porque marcamos un hito en la capital.
Cada cierto tiempo nos nombran en los medios, y es todo un recuerdo muy
lindo. Cumplió su etapa.

-Sin embargo siguió ligado al tema musical.

“Absolutamente.
Cuando volví a Punta Arenas en 1996, intentamos hacer algo con el ‘Pub
del Suizo’, que era del Círculo Suizo. Hicimos mucha actividad musical y
llevamos varios artistas. Eso duró dos años. Después de eso partimos
con la ‘Luna’, en el año 2000. ‘La Perla del Estrecho’ surge hace cinco
años, ahí teníamos un hostal para mochileros, hasta que desarmamo
s
el hostal y creamos el local. Cuidé todos sus detalles, está lleno de
simbolismos y lo planteé como reconocimiento a esta ciudad que me acogió
cuando niño, pero siempre muy de la mano con la música”.

-¿Y la radio? Hoy tiene un programa en una radioemisora local.

“Como
músico soy negado, no tengo ninguna aptitud musical. Me gusta la música
y he tenido acceso a mucha, sobre todo ahora con las plataformas que
existen. Por eso, a través de este programa, quise recordar grupos que
ya no se tocan en las radios. Folcloristas latinoamericanos que es
necesario reconocer y que lo hacemos en ese programa. Además, tenemos
una plataforma por internet y van 120 programas. Ha sido bonito, lo he
pasado bien. Intentamos recordar las diferentes raíces”.

-Y si es un gran “negado” para la música, ¿de dónde viene este interés?

“Mi padre fue uno de los creadores del Festival en la Patagonia en el año 1969.
Estuve ese año en el Teatro Gran Palace, y antes de eso en otro evento
en el 68. Siempre fuimos de consumir mucha música, sobre todo
argentina. Chamba, chacarera, conocimos a diferentes personas, como
Mercedes Sosa, y de a poco empecé a trabajar entre comillas, porque era
un pendejo dando vueltas. Conocí a Inti Illimani, Patricio Manns, y
cuando venía de vacaciones a Punta Arenas, iba al teatro de los Parra.
Era un cabro chico, pero entraba al camarín con ellos. Siempre fui
busquilla, primero como observador, y luego, después de la universidad,
me involucro mucho más”.

-Fue manager de muchos grupos que participaron en el Café del Cerro.

“Tuve
la oportunidad de ser manager de Eduardo Gatti, de Santiago del Nuevo
Extremo. Con eso me he mantenido ligado, haciendo amigos. Incluso tuve
la oportunidad de organizar giras de grupos como Los Prisioneros, en la
época del Pateando Piedras. Hicimos 18 ciudades en 20 días, con
infraestructura que no se conocía en esa época. Eso estaba ligado a
varios problemas, porque nos ponía una serie de dificultades la
autoridad de turno”.

-¿Y cuando volvió la democracia?

“Tuve
la oportunidad de organizar giras de grupos que volvieron del exilio.
Armé la gira de Isabel Parra, la de Inti Illimani, y después la de
Patricio Manns”.

-Siempre estuvo ligado a la nueva canción chilena, pero ¿cómo ve la música chilena ahora?

“Eso
es un poco por un tema de amistad. De lo nuevo conozco poco, me gusta
Manuel García, es un gran tipo. También Evelyn Cornejo, pero el resto no
lo he seguido. A pesar de la lejanía en el tiempo, siempre he
considerado que este tema
sigue vigente, al menos para mí”.



@CamiloEncina,

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