Hace 2 semanas el Presidente Piñera insinuó que La Moneda está por el Apruebo, al afirmar que Chile necesita “una Constitución reconocida y respetada por todos”, a lo cual se suma las declaraciones del fin de semana en donde presenta un documento que expone diez aspectos que considera “esenciales” para una nueva Constitución. Ambas declaraciones dan para muchos análisis; sin embargo, a todos nos dejan la sensación que para el Gobierno y un sector de Chile Vamos el triunfo del Apruebo es una certeza.
El Presidente y su gobierno fracasado, intentan subirse con urgencia al carro de la victoria del Apruebo, para frenar un pronóstico de seguras derrotas electorales en las elecciones venideras. Desde la intervención de Longueira, un sector de la derecha ha salido a intentar diluir el probable triunfo del Apruebo y a concentrar su estrategia en lograr una alta representación en la Convención, ya sea mixta o constitucional. Su objetivo es que pese a la derrota puedan conservar lo que más puedan de la actual Constitución, especialmente lo vinculado al modelo neoliberal, que otorga los privilegios que han gozado por 40 años.
Con el documento presentado el fin de semana, Piñera se incorpora al debate Constitucional. Pero lo hace de mala forma. En vez de hacer un llamado a la ciudadanía para fomentar la participación y deliberación, dando garantías sanitarias, prefiere intentar pautear los textos o arquitectura de una nueva Constitución. Y en eso el Presidente una vez más se equivoca porque los que estamos por el Apruebo, por convicción y no por conveniencia, trabajamos con todo nuestro esfuerzo para que triunfe la Convención Constitucional y sea 100% la ciudadanía, chilenas y chilenos elegidos, quienes debatan y redacten nuestro nueva Carta Magna. Señor Presidente, entienda que su postura reformista que sólo maquilla la Constitución no nos interesa. Los contenidos de la Nueva Constitución saldrán de un debate que debe incorporar justicia, igualdad y garantías para todos los chilenas y chilenos, por lo tanto, es un debate que le corresponde a la ciudadanía, a la sociedad civil y a los partidos y movimientos, y no al gobierno.
Sin embargo, la estrategia de las fuerzas conservadoras de derecha debe ser un llamado de atención a todas las fuerzas de oposición. El proceso constituyente nos ofrece la posibilidad de alcanzar una Nueva Constitución, una que promueva en forma plena y efectiva la dignidad y el respeto a los Derechos Humanos, una que corrija la desigualdad e injusticias de nuestra sociedad, una que establezca un sistema institucional más democrático. Para ello es tan importante ganar el Plebiscito como tener una mayoría que defienda nuestras ideas en la Convención Constitucional. Sólo la unidad de todas las fuerzas de oposición, en todas sus variantes y expresiones, nos asegura derrotar la derecha y el sistema neoliberal. Es tiempo de ideas comunes, posiciones comunes y candidaturas comunes.