Mayo: Mes del Mar

Inicia
mayo y comienzan las noticias y programas relacionados con el Mar.
Muchos se quedan expectantes porque salvo la gesta de Iquique no logran
visualizar las actividades y los hombres que se desarrollan sobre sus
olas, en las playas o en el fondo marino. Los que vivimos en tierra lo
vemos lejano y no logramos empatizar con los que pasan semanas o meses a
bordo de algún buque, sea en la pesca, en las unidades de la Armada, en
los faros o a bordo de los buques de la marina mercante. Lo más cercano
es lo que nos muestra la filmografía en la odisea del Capitán Phillips,
La Tormenta Perfecta, El Faro de las Orcas, El último grumete de la
Baquedano, y las contiendas bélicas como Top Gun, entre muchas.

Vivir
el aislamiento en nuestros hogares, sin tener contacto visual con
nuestros parientes, amigos o compañeros de trabajo es bastante cercano a
la experiencia de soledad a bordo de un buque o en un distante faro. La
necesidad de compartir durante semanas bajo un mismo techo, con los
mismos rostros, con la comida que hay o que queda en la despensa, es
como estar navegando en un gran portacontenedor, en un cúter pesquero o
en una patrullera naval.

Quienes
han elegido la vida del mar luchan día a día con numerosos elementos
internos y externos con una personalidad que han tenido que desarrollar y
ejercitar, que sobrepasa lo que cualquier otro mortal pudiera soportar.
En ese aspecto resulta interesante hacer un parangón frente a lo que
vivimos en estos días. Los noticiarios nos bombardean con el Covid-19
con tal intensidad como los trenes de olas que es lo único que puede
verse desde las ventanas de los buques. 

La
obligación de estar encerrados y compartir pequeños espacios por
semanas, solos o con la familia, es una prueba de resistencia mental a
la que no estamos acostumbrados. Por ello el stress provocado por la
necesidad de compartir, de ceder en los propios gustos y aceptar los de
la pareja, de intentar controlar los hábitos de los hijos o la falta de
ellos, llega a provocar un aumento de casos de VIF.

Los
medios deberían aprovechar a enseñarnos la cualidad de la paciencia,
destacando el espíritu de cordialidad y fraternidad que debe existir en
el buque de la vida que no tiene solamente tiempos de bonanza, sino de
tempestad, de salud y enfermedad y donde todo es de constante formación y
aprendizaje. Pongamos a las familias a bordo de un navío y hagamos que
subsistan en aquel oleaje, obligándose a trabajar en conjunto con la
paciencia que, como antaño, tenían los primeros que llegaron a esta
alejada región luego de meses de hacinamiento y fetidez en buques
maltrechos. Felicidades en su mes hombres del mar.

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