“Si
buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo.” Es cita,
cortesía de Albert Einstein, motiva a iniciar un camino que no siempre
es fácil: el del cambio.
Qué
duda cabe que la pandemia por coronavirus ha sido un golpe duro no sólo
para nuestra capital regional, para Magallanes y para Chile: es el
mundo, todo el mundo, el que se ha visto sumergido en aprender a
afrontar esta coyuntura sanitaria en lo que se ha denominado como
“aprender a vivir en Modo Covid”: uso de mascarilla; lavado y
desinfección de lugares – recintos; distanciamiento físico y aforo (o
capacidad máxima permitida en el contexto de pandemia). Y estas medidas
no son algo antojadizo, sino que responden a una urgencia: velar por la
salud y el bienestar de las personas y, paralelamente, diseñar acciones
concretar que favorezcan la mitigación del contagio y propagación del
COVID-19.
Como
ya sabemos nuestra región retrocedió, pasando del paso de “Preparación”
(3) a “Transición” (2). ¿Qué pasó? ¿Qué fue lo que ocurrió? ¿Qué pasó
con la situación sanitaria, por ejemplo, en Punta Arenas?
Varias
y queridas amistades me consultaban estos días si había escuchado o
leído sobre la posibilidad de que Magallanes volviera a “Cuarentena”
(paso 1). Mi respuesta fue que desconocía esa percepción, pero más importante
aún: a todos y cada uno les dije “se están quedando en el problema,
pero no están siendo capaces de visualizar la solución”. Y esto es más
simple de lo que parecer, pero requiere de cuatro elementos claves:
trabajo 24/7, liderazgo, responsabilidad y despliegue territorial.
La
comodidad, el ostracismo, nos invit a a que ojalá Magallanes se
convierta en la niña símbolo regional y vuelva al paso 1. Sin embargo,
¿Por qué no estamos evaluando las razones, sociales – sanitarias-culturales, que nos llevaron a esta situación?
Las
acciones aquí son simples, pero reitero: requieren de trabajo, trabajo y
más trabajo. Aumentar la fiscalización en todos aquellos puntos
neurálgicos que concentren el mayor número de flujo peatonal y tráfico
vehicular; incorporar al trabajo de fiscalización a las Fuerzas Armadas;
convocar a una mesa participativa, con representación de actores
locales de todo el territorio (salud, gremios, organizaciones sociales,
juntas de vecinos, fuerzas vivas, sectores de oficialismo-oposición,
etc), desde la cual contribuyan mejorar los mensajes y bajadas
comunicacionales, las medidas sanitarias. Involucrar en esta estrategia a
ex autoridades regionales y figuras reconocidas por la opinión pública
magallánica porque lo que aquí estamos viendo es un problema de
confianzas y de hastío. El problema de las confianzas, a nivel nacional,
se vio reflejado en el denominado estallido social del 18 de octubre
2019. Y el hastío, era que no, obedece al extenso período de cuarentena
implementado en todo el territorio nacional, recordando además la
vigencia del Estado de Excepción y del Toque de Queda. Obviamente que
hemos vivido, en forma abrupta, una total restricción a nuestras
libertades. Pero, dicho sea, no es posible que apenas volvemos a
recuperar algo de nuestra libertad hagamos mal uso de esta, uno
irresponsable, egoísta e inconsciente. Y si como ciudadanía estamos al
debe entonces las autoridades regionales tienen que, necesariamente,
desplegarse y llevar a cabo una estrategia de fiscalización,
concientización, inspección y todo aquello que sea necesario para volver
a ser uno de los ejemplos destacados, a nivel nacional, en cuanto al
manejo y control de la pandemia.
Estamos
a mitad de año y el cansancio es natural que se manifieste. El
confinamiento pasa la cuenta pero debemos entender que tendremos que
aprender a convivir con esta pandemia, al menos hasta que se desarrolle y
salga al mercado una vacuna. Por lo pronto debemos seguir las
indicaciones sanitarias e implementar el “modo covid” en nuestras vidas.
Y, por cierto: debemos terminar con el facilismo de la crítica, del
temor propio de la comodidad, del hacer nada y esperar
que otros hagan todo. A esta pandemia se le puede ganar, pero ello
implica unidad, decisión, trabajo, compromiso, responsabilidad y
conciencia. Si nos dejamos estar, si esperamos que “alguien” no de una
decisión mágica, si no somos capaces de tomar la iniciativa y si
esperamos que otros nos digan lo que tenemos que hacer entonces,
ciertamente, no tendremos derecho a queja, porque seguimos haciéndolo
mismo… y de eso Einstein ya nos mostró el camino. Si Magallanes quiere,
entonces puede. La decisión está en ustedes.