Una
mirada en común, en tres mujeres políticas, que le han dado una
lección al mundo de cómo se debe manejar una crisis y la importancia de
una intervención anticipada, con eficiencia y la relevancia de la toma
de decisiones, estos principios, marcó un antes y un después en países
como Taiwán, de la mano de Tsai Ing- wen, Nueva Zelanda liderado por
Jacinta Arden y Angela Merkel presidenta de Alemania, la prontitud de
cada una de sus acciones hacen la diferencia ya que fueron pensada
desde la sensatez, para salvaguardar vidas y no la economía de sus
países. Esta capacidad que tenemos la mayoría de las mujeres, que
entendemos la importancia de la temática de género y que la incorporamos
en nuestro quehacer cotidiano, es porque pensamos hace mucho tiempo que
no podemos trabajar esta materia de forma aislada, sin cruzarla en
todos los espacios de la existencia, por ende, basada en el respeto por
la vida y los derechos humanos, nos permite actuar en diferentes
direcciones simultáneamente, sin falsos egos, con una lógica inclusiva,
compartiendo los espacios de poder, creando empatía, para fortalecer el
trabajo colaborativo en favor de todas/os. Por otra parte, el antónimo
de lo anterior, dice relación con aquellos liderazgos masculinos en el
mundo, que han preferido colocar en primer lugar la economía y luego la
salud de sus compatriotas, sin importar las consecuencias que puede
tener para la población en general, entregándonos una falsa percepción
de que estamos superando esta crisis sanitaria y que el riesgo ha ido en
retirada, no, es más, que una irresponsabilidad sin precedente,
especialmente en nuestro país. El regreso a las actividades “normales”,
se realiza en medio de incertidumbres, temores y muchas necesidades no
solo económicas, sino también de contención que finalmente el gobierno
ha sido incapaz de cubrir. La máxima autoridad sigue intentando una y
otra vez mediante mensajes erróneos y otras veces de una confusión
imperdonables, insistiendo majaderamente en la importancia de la
reactivación económica, dejando nuevamente la salud de manera horizontal
o en segundo lugar. La presidenta del Colegio Médico Izquia Siches,
junto a otras mujeres lideresas políticas han intentado una y otra vez
persuadir al Ejecutivo y al Ministro de Salud, que considere los niveles
de contagio que tenemos en estas últimas semanas en nuestro país, sin
embargo, el micromachismo instalado culturalmente en Chile y en este
Gobernante, implica jamás escuchar a las mujeres. Cuantas veces hemos
escuchado comparaciones y ejemplos de países europeos y asiáticos, pero
en esta oportunidad en que precisamente mujeres de estos países se han
destacado, dejó de ser un referente, aun cuando sabemos lo que les gusta
a las autoridades de turno mirar hacia el extranjero cuando de copiar y
ejemplificar se trata. El peak de esta crisis sanitaria aún no llega,
pero se permiten hablar de nueva normalidad, cuando existen un número
importante de fallecidos, personal de salud contagiado que son la
primera línea de defensa para la población, el riesgo no ha disminuido,
está instalado y lo sabe la autoridad sanitaria. Este comportamiento
imprudente puede traernos consecuencias irreversibles e irreparable para
las familias de nuestro país. Como olvidar las tristes palabras de otra
mujer política que se ha caracterizado por un liderazgo sin sesgos, ni
dobleces, como lo es la alcaldesa de la Pintana, Claudia Pizarro, quien
señalo en una entrevista que esta crisis sanitaria golpea duramente a
las personas más vulnerable y no deja de tener razón y aunque hizo un
llamado al Gobierno a que considere las desigualdades sociales de su
comuna, no tuvo respuesta.
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