Ni blanco ni negro

Para el 25 de octubre está fijado el Plebiscito para Aprobar o Rechazar una nueva Constitución para Chile. Lamentablemente, como todo referéndum, la selección es binaria entre blanco y negro, un todo o nada.
Quienes somos demócratas entendemos que esto no es así, y que la vida misma nos demuestra sus matices. Pero así es como, en la noche que se firma el Acuerdo por la Paz y una Nueva Constitución del 15 de Noviembre, el Gobierno y los partidos oficialistas cometen el grave error de aceptar términos absolutos, donde muestra la opción rechazo como cerrada, y la opción apruebo con alternativas (Convención mixta o constituyente) a partir de una hoja en blanco.
Por un lado, es falso que todas las personas que están por el Apruebo quieren redactar una constitución refundacional, sin aprecio al valor histórico de la vigente, la cual recoge los valores y experiencia republicanas transferidas de constituciones anteriores. Estas personas están conscientes que nuestra actual Constitución ha promovido el progreso, orden y libertad las últimas cuatro décadas; negar lo anterior solo obedece a fanatismos e ignorancia. Ellas mismas, no desean caer en el “constitucionalismo mágico” de procesos constituyentes latinoamericanos de Cartas Fundamentales llenas de disposiciones aspiracionales, plagadas de derechos y garantías que en la práctica no son factibles ni exigibles, siendo papel muerto. Claramente, ese Apruebo rechaza el constitucionalismo latinoamericano (Venezuela, Bolivia, Ecuador), que tantos derechos ha terminado por violar.
Por otro lado, también es falso que las personas que se definen por el Rechazo no somos reformistas. Al contrario, y al igual que las personas del Apruebo mencionadas, si deseamos generar cambios para nuestro país, pero estamos conscientes que este es el momento menos indicado. El mundo está pasando la peor crisis sanitaria, económica y social de los últimos cien años. América Latina es de las zonas más golpeadas, con caídas del PIB en todos sus países, y Chile no puede darse el lujo de estar dividido. Magallanes será una de las regiones más afectadas del país por su economía dependiente del turismo. Si a esto le añadimos que hay muchos interesados en atacar las industrias y comercios locales, enfrascarse en un proceso constitucional, es un salto al vacío que solo perjudicará a los miles de magallánicos que hoy lo están pasando muy mal. Los afines al Rechazo queremos un Chile más libre y justo. Si queremos mejorar, y tal como la Constitución lo ha demostrado en las múltiples reformas que ha experimentado, no es pétrea y si tiene mecanismos propios para generar cambios, que con racionalidad y consenso, responderán a las actuales necesidades de Chile y nuestra región.
En momentos que la pandemia pone nuevamente en duda la celebración del Plebiscito, ya que no es posible realizarlo si existen comunas del país en confinamiento, es necesario que Apruebo y Rechazo rompan la nefasta inercia de la dicotomía y converjan hacia una mirada común de país. Si gana el Rechazo, todos juntos estaremos trabajando las reformas por un Chile más justo y que progresa. Si gana el Apruebo, sin duda, todos colaboraremos para diseñar racionalmente  lo que el país necesita. Ni aprobamos una hoja en blanco, ni rechazaremos para no cambiar. Lo mejor de la vida no es en blanco y negro,  la vida es de matices y colores.

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