Nuestra preocupación por el PIMS

Día
a día nos vamos dando cuenta de los estragos que ha causado el
Covid-19. Muertes, sobre todo de adultos mayores y personas con
morbilidades, que se fueron sin poder ser despedidos por sus familiares y
seres queridos; un tremendo daño económico a miles de hogares que se
van empobreciendo al pasar del año; sin ir más lejos, se calcula en 2.5
millones los compatriotas que han caído irremediablemente en la pobreza;
una salud mental de grandes y los más pequeños que se mantienen
encerrados en largas cuarentenas sin poder vivir su afectividad como
corresponde, y ahora le sumamos el PIMS.

Principalmente,
y para quienes no somos expertos, el PIMS es un síndrome inflamatorio
que se produce en los niños, ocasionando una inflamación generalizada.
Habitualmente los cuadros más graves derivan en patologías cardiológicas
o vasculares.

La
ciencia aún no llega a números concretos sobre los niños que presentan
PIMS tras haber sido casos estrechos o contagiados con Covid-19. Al ser
algo nuevo, como toda la pandemia, las investigaciones se están
realizando, pero esto requiere tiempo.

No
se ha llegado a la conclusión de la incidencia de la exposición de
niñas y niños al coronavirus. Me explico, no se sabe si son infantes que
estaban asistiendo a establecimientos educacionales o se contagiaron en
sus casas. No podemos determinar aún si la asistencia a las escuelas,
liceos y colegios son vectores reales para aumentar pacientes con PIMS.

En
nuestro país ya existe un niño fallecido y algunos casos también de
extrema gravedad, pero también niños y niñas que han desarrollado PIMS
sin entrar en cuadros graves. Quedan muchas incógnitas aún en todo este
proceso. Nosotros, como padres y autoridad comunal, vamos a poner el
acento en el cuidado de los más pequeños de nuestra ciudad.

Reiterar
el compromiso de hacer todo lo que esté a nuestro alcance para el
cuidado de la salud como primera prioridad. Somos conscientes deque nos
estamos jugando el futuro de Puerto Williams, que nuestras hijas e
hijos serán nuestro mayor legado y es nuestra responsabilidad el
protegerlos y cuidarlos ante las desconocidas particularidades que hemos
debido enfrentar con esta pandemia mundial.

Vamos
a encarar este proceso todos juntos, como una gran familia que vive en
Navarino. Acá nadie sobra y nadie está postergado, solo así, codo a
codo, Cabo de Hornos crece.

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