En
una región donde, de acuerdo con estudios conocidos, la prevalencia de
violencia contra la mujer es preocupantemente alta, la responsabilidad
nos concierne a todos en cuanto a estar alertas para hacer la denuncia
correspondiente a través de los medios disponibles. Prevenir e
involucrarnos también es parte del compromiso que debemos asumir como
autoridades, pero al mismo tiempo como ciudadanos, vecinos y vecinas.
En
un completo aprendizaje y todo un desafío se ha transformado el arribo
del Coronavirus a nuestro país y claramente en nuestra región.
Desconocíamos bien sus efectos y consecuencias lo que equivale hoy a
decir que, muy distinto es vivirlo en primera persona.
Desde
un primer momento, las autoridades nacionales desplegaron diferentes
mecanismos y estrategias para hacer frente a lo que apoco andar se
convirtió en pandemia. Las circunstancias nos llevaron a todos a
entregar nuestros mayores esfuerzos para proteger la vida de nuestras
comunidades con especial atención en los adultos mayores y grupos de
riesgo.
Siguiendo
con atención la opinión y consejos de profesionales y expertos nos
pusimos a disposición de todas las medidas necesarias para salir en
conjunto en defensa de la salud de la población. Así, todos fuimos
comprendiendo que el virus no conocía fronteras ni distancias. Su
avance, peligrosidad y alcance nos fueron educando sobre una materia
pocas veces vista, por algo es por lo que se ha dicho que estamos frente
a una de las amenazas más importantes de los últimos cien años, y
todavía no terminamos de conocer sus secuelas que abarcan desde la salud
hasta lo social, emocional y económico.
Y
es que, como han señalado los profesionales, nada volverá a ser como lo
conocíamos. Nuestras relaciones sociales, familiares, laborales y la
forma en que desarrollamos nuestras labores habituales serán de la misma
forma y eso es algo que vamos a tener que ir internalizando y
aprendiendo.
Capítulo
relevante en la reflexión sobre el actual mundo que estamos viviendo es
la capacidad que podemos llegar a tener como sociedad y grupos humanos
para comprender que, no existe ninguna medida que pueda llegar a ser
efectiva, por extrema que pueda parecer, si no se cuenta con el
compromiso real de la ciudadanía.
Ni
siquiera el sufrimiento de pacientes y el de sus familiares o los
enormes esfuerzos que hacen a diario las y los trabajadores de la salud
parecen haber sido suficientes para quienes todavía creen que nada puede
pasar.
En
este sentido, y contrariamente a lo que hemos visto lamentablemente en
otras ciudades, la comunidad de Puerto Williams ha demostrado un
comportamiento realmente solidario y responsable, entendiendo la
importancia de este momento. De eso se trata precisamente, al igual que
en otras oportunidades donde hemos tenido que enfrentar situaciones
complejas, este es el momento de ser generosos con quienes nos rodean, y
no se trata de otra cosa que, de cuidarnos entre todos, de cuidar a
quienes más necesitan.
Recientemente
el Presidente Sebastián Piñera señaló que “en esta crisis sanitaria,
social y económica generada por la pandemia del Coronavirus, la
principal misión del Gobierno ha sido proteger a los chilenos y
chilenas, y muy especialmente a la clase media y a los más vulnerables”,
y en esa misión nuestro compromiso sigue estando firme, sin bajar los
brazos.
El
llamado es una vez más, apelando a la reflexión de las magallánicas y
los magallánicos, a dejar los egoísmos y las especulaciones y ponernos a
disposición de la salud de todos.