Los
últimos días hemos visto varias fiestas clandestinas a lo
largo de nuestro país, un comportamiento que es francamente
inaceptable en la situación de pandemia por la que
atravesamos. Pandemia que lamentablemente ha cobrado la vida de 17 mil
compatriotas (más de 240 de nuestra región de Magallanes) y ha tenido
consecuencias muy graves para muchas familias, como la pérdida de
puestos de trabajo.
Los funcionarios de la salud llevan más de 10 meses
en la lucha contra el Covid-19, arriesgando sus propias vidas y las
de sus cercanos para salvar la de otros. No hay mejor
reconocimiento a esa labor que cuidarnos entre todos. Y cuando decimos
cuidarnos entre todos no es una frase más: es cuidarnos nosotros
mismos para resguardar la salud de nuestros seres queridos, de
nuestros abuelos, tíos y aquellas personas que pueden tener una
enfermedad crónica y en caso de contagiarse puede ser irreparable.
¿Cuándo vamos a entender que este virus mata? Como Gobierno hemos
desarrollado múltiples medidas para enfrentar la evolución de la
pandemia en la región de Magallanes. Los trabajadores de la salud, la
autoridad sanitaria, los fiscalizadores, las policías, Fuerzas Armadas y
todos quienes trabajan por el combate al coronavirus no han
bajado los brazos ni un segundo. No los bajemos ahora. Seguiremos
haciendo todos los esfuerzos que sean necesarios para que podamos
combatir la pandemia en la región, pero ningún esfuerzo es suficiente si
no contamos con el compromiso y colaboración de todos.
Entendemos que
estamos cansados, que han sido muchos meses muy duros, pero hago
un llamado a no bajar los brazos y no olvidar que el Covid-19 sigue
presente. En el último tiempo hemos escuchado frecuentemente la palabra o
concepto “autocuidado”, ¿pero sabemos realmente qué significa el
autocuidado o solo lo atribuimos a la regla de las 3 medidas
básicas establecidas por la autoridad sanitaria (uso de
mascarilla, mantener distancia y lavado frecuente de manos)? Si es
así, ¿cómo entendemos el autocuidado en tiempos de pandemia?
Deberemos evaluar qué estamos haciendo para enfrentar y sobrellevar de
la manera más correcta el hecho de estar viviendo la crisis sanitaria
más grande de los últimos 100 años.
La clave está en dos palabras:
responsabilidad y conciencia. Para los que somos padres, hablemos con
nuestros hijos e hijas y expliquémosle la situación y hagámosles
ver la gravedad de la pandemia. Y para todos: ¿Es estrictamente
necesario lo que voy a salir a hacer? Sabemos que hay cosas que son de
primera necesidad, pero que hay otras que pese a que nos
encantaría hacer, pueden esperar. Detengámonos a pensar 3
segundos antes de nuestras acciones y estaremos contribuyendo
a que personas alrededor nuestro no se sumen a la abultada
lista de chilenos y chilenas que se han contagiado con este virus