Las
últimas dos semanas les he compartido algunos extractos generales de la
propuesta que como movimiento Popular y Regionalista hicimos un grupo
–en ese entonces militantes y dirigentes– dentro de la UDI. Poco tiempo
después terminamos renunciando a dicho partido (yo lo hice en febrero de
2012).
Esta es la tercera entrega: “Regulación Social moderna:
Justicia, Defensa, Medio Ambiente, Seguridad Pública, Familia, los
resguardos”. La vida en sociedad y en comunidad, se hace cargo de las
diferencias individuales, mediante la regulación social que se genera en
el estado democrático, a través de leyes, reglamentos y normas de
debido cumplimiento, a partir de la Carta Magna.
Debemos comprometernos
con el respeto a la institucionalidad y no dar cabida, sancionando
ajustado a derecho, todo intento anarquista, disociador o que socave las
bases de la misma. Todos debemos actuar con respeto por el Estado de
Derecho, recordando que para ser respetado, primero que nada debemos
respetar al otro.
En una sociedad garantista que la Concertación creo en
veinte años, debemos ser capaces de relevar significativamente el pleno
ejercicio de los deberes. Para aquello, las señales que se deben dar
han de ser firmes dentro del Estado de Derecho y la democracia
representativa que tenemos. Una de las señales más importantes debe ser
el fortalecimiento genuino de las FAMILIA, como núcleo esencial de la
sociedad, y para aquello, no puede haber discursos tibios ni medidas que
van en el sentido inverso.
La sociedad para desarrollarse necesita
seguridad pública, y es deber del Estado asegurarla. El delincuente debe
recibir una sanción justa y la verdadera posibilidad de rehabilitación y
reinserción social. Sin embargo, la reincidencia debe ser duramente
perseguida, porque si no se está dispuesto a respetar el Estado de
Derecho, este no puede estar obligado a perpetuidad a seguir dando
oportunidades ante lo imposible. El ser humano actúa por inhibición
social, y por tanto la señal debe ser clara y categórica.
El Medio
Ambiente es de todos y para todos, pero precisamente y haciéndonos cargo
de que el ser humano desde sus orígenes ha requerido del mismo para
sobrevivir y desarrollarse, es imprescindible abordar un pleno
Desarrollo Sustentable, que hace uso de dichos recursos naturales en
forma responsable, sin dogmatismos y con una regulación justa y
equilibrada, en forma técnica y que no está ni por la depredación ni por
el “talibanismo” medioambiental”.
Esas eran nuestras 3 grandes líneas
que planteábamos, las cuales se acompañaban de un análisis de la
historia de nuestra Patria, que no parte el 11 de septiembre de 1973,
por lo tanto el análisis debe incluir los años 60 y 70, para justamente
no volver a repetir los errores y horrores cometidos por ambas partes en
una guerra subversiva que existió y que muchos tratan de ocultar y o
minimizar. Además, dedicábamos un apartado al fortalecimiento del
partido, es decir la UDI, que ya veíamos en dichos años que estaba
enfrentada a la crisis del crecimiento y por supuesto, un análisis
crítico del Gobierno Piñera 1, dado que desde el inicio (y
lamentablemente los resultados nos terminaron dando la razón) se apartó
del programa y sucumbió reiterada y progresivamente a la presión de la
izquierda, al igual que ahora en Piñera 2, pero más intensamente.
A partir de las próximas columnas me dedicaré a temas específicos que surgen de este ideario base que les he compartido.