El
próximo 25 de octubre las y los chilenos estamos convocados para
decidir, de manera democrática, si queremos una nueva Constitución que
reemplace la que heredamos de la dictadura militar. Como ya se sabe, el
plebiscito debió ser postergado debido a la pandemia del Covid-19 que,
en todo caso, seguirá presente cuando tengamos que concurrir a las
urnas. Más allá de las posiciones de cada uno, todos debemos procurar
que el proceso que está acordado y aprobado por amplia mayoría en una
reforma constitucional, se realice con todos los resguardos que el
actual momento requiere.
En total hay 14,8 millones de personas habilitadas
para sufragar en alrededor de 42 mil locales de votación y el riesgo
evidente es que determinado número de personas puedan, eventualmente,
contagiarse con Covid-19. El riesgo existe tanto en el traslado como en
el lugar mismo de votación. Por lo tanto, el desafío es minimizar al
máximo las posibilidades de contagio para darle todas las garantías a la
ciudadanía y lograr una masiva participación.
En
ese sentido quiero valorar las propuestas que ya han surgido de centros
de estudio como Espacio Público, la disposición del Colegio Médico a
colaborar, como también del Consejo Asesor. Y me alegro que todos
reafirmemos la importancia de cuidar el plebiscito y llevarlo a cabo en
forma segura. Medidas desde la votación por carta o en locales y
horarios especiales para las personas contagiadas, a quienes debemos
garantizar el ejercicio de su ciudadanía mediante la votación, hasta
garantizar elementos de protección personal para todos quienes concurran
a los locales de votación son parte de las iniciativas que están sobre
la mesa.
Pese
a que todos sabemos que el uso de mascarilla es obligatorio y, con
especial énfasis en lugares cerrados, sería muy recomendable que en los
centros de votación se cuente con estos elementos para quienes pudieran
llegar sin su mascarilla o tuvieran algún percance con la que portan.
Asimismo, ya se ha señalado que lo ideal sería que cada persona lleve su
propio lápiz para así evitar que estos objetos pasen por miles de manos
aumentando de esta manera el riesgo de contagio.
Para
las mesas de votación debería disponerse de sistemas de protección
plásticos como los que hemos visto en locales comerciales o en el mismo
Congreso, ya que está demostrado que estos dispositivos, que no revisten
mayor complejidad de fabricación e instalación, pueden ser muy eficaces
para servir de barrera al virus.
Es
evidente que este será un proceso de participación ciudadana como nunca
habíamos visto y, aunque todos sabemos que el Covid nos impone desafíos
adicionales, es indudable que por el bien de nuestra democracia no
podemos seguir postergándolo. Es de conocimiento público mi opción por
el Apruebo y confío que será la opción que triunfará, mientras más
certezas demos de la seguridad del proceso más favorecemos la
participación, requisito fundamental para dar el siguiente paso; un
nuevo Pacto Social que nos permita reencontrarnos como país y construir
la casa común de todos mirando de frente los desafíos del mundo
post-Covid 19.