A
pesar de todos los movimientos sociales y el levantamiento popular,
tuvo que ser una pandemia finalmente quien evidenciara todas las
debilidades e injusticias de nuestra sociedad y se encargara de aclarar
en todos los indecisos la necesidad de una nueva Constitución. Hoy, 3 de
cada 4 chilenos quieren y exigen una nueva Constitución para asegurar
sus derechos fundamentales.
Pese
a la alta adhesión al Apruebo, la gente podría tener miedo de ir a
votar en tiempo de pandemia. Para ello es necesario asegurar con
antelación que se realizará un plebiscito con altos estándares
sanitarios, dando certezas sobre las medidas que se implementarán y
acelerando un debate sobre las alternativas de cómo y dónde votar y
cuánto dinero se gastará en propaganda.
El
tiempo pasa y el gobierno aún se muestra indiferente sobre las reformas
necesarias para realizar en forma segura el plebiscito. Hasta parece
que no le interesa. Por ahora, el Gobierno y la derecha guardan silencio
sobre dar garantías al plebiscito y tal parece que están más avocados a
poner límites al proceso, con tal que vote poca gente y el triunfo del
Apruebo se desacredite.
La
semana pasada, por iniciativa de parlamentarios de oposición, el Senado
aprobó en su primer trámite el proyecto que busca poder realizar un
plebiscito seguro, entregando más facultades al Servel para ello. La
idea es dotarlo de la capacidad para establecer normas que permitan dar
seguridad al proceso electoral en tiempo de pandemia, ajustando a la
contingencia el funcionamiento de las mesas, revisando el horario,
explicitando las causales de excusa o exclusión de los vocales por
riesgo de salud, regulando el aforo en los locales, normando el
distanciamiento en los espacios y entre personas, procurando medios de
protección sanitaria
y regulando el uso de materiales. Esperemos que el parlamento pueda,
con amplio apoyo y rápidamente, aprobar esta iniciativa como una clara
señal para asegurar la correcta y segura realización del plebiscito.
Por
otro lado, el Servel debe decidir cómo votarán electores con Covid-19.
Si bien es razonable pensar en impedir a un contagiado acudir a un
recinto electoral y poner en riesgo la salud pública, es inexcusable que
diputados de derecha pretendan impedir a estos compatriotas ejercer su
derecho a voto sin discutir ni proponer alternativas posibles. Que las
autoridades no hayan tomado o siquiera pensado medidas necesarias para
permitir el ejercicio de un derecho fundamental a los contagiados, tras
meses de pandemia, es inexcusable y afecta seriamente al sistema
democrático.
Chile
necesita una nueva Constitución, y ni una pandemia frenará nuestras
necesidades de un Chile más justo y solidario, de un pueblo que necesita
más garantías. Si el Gobierno llama a la normalidad en centros
comerciales y malls, con mejor razón debería dar garantías y convocar a
votar en forma segura. Yo apruebo.