Por la boca muere el pez

La actividad política requiere de cumplir ciertos rituales y exige una necesaria cuota de hipocresía que la haga posible, de lo contrario la vida y la democracia se harían insostenibles. Esto se hace evidente al festinar el triunfo del apruebo y como el Gobierno lo hace suyo en aras del bien común y  los sagrados intereses de la patria, como la memoria no perdona expongo lo que fue la intervención del Ex Ministro del Interior don Andrés Chadwick,   durante su participación en el foro ICARE “¿Cómo viene el 2018?”, a escasos días de asumir el Gobierno, el ministro del Interior, Andrés Chadwick, presentó los principales ejes que marcarán la agenda del Gobierno: seguridad, infancia, salud y crecimiento. Asimismo, aseguró que el Ejecutivo no quiere que avance el proyecto de nueva Constitución presentado por la ex Presidenta Michelle Bachelet. “Una Constitución no es un juego”, sentenció.
Tenía razón, como la Constitución no es un juego se hizo necesario un gran acuerdo nacional que posibilitara el plebiscito, donde se impuso el cambio de agenda, la hoja de ruta y se terminó por cambiar todas las prioridades del Gobierno, lo que no pudo la modesta propuesta de reformas de la Presidenta Bachelet, que apeló a la racionalidad y a los cambios mediante la negociación política en el Congreso, lo impuso un pueblo movilizado y una juventud reticente a reconocer cuarteles en loa partidos políticos tradicionales.  
Oportunidad que se va no vuelve, ahora que todos son reformistas, la tímida propuesta de la Presidenta Bachelet, aparece como un legado al cual se quiere retornar.  O sea, no era un juego, sino que un intento serio que no pudo prosperar porque se apreciaba demasiado la comodidad y privilegios que otorga la norma fundamental ya conocida.
Cómo enfrentar estos resultados sin morir en el intento, es el dilema, pero la derecha política tiene una larga historia, sabe como transformar los problemas en oportunidades, ya se apronta para oponer una dura bancada de constituyentes, al menos un tercio con lo mejor de sus huestes, ilustradas y formadas en las mejores universidades del país y del extranjero, especialistas que no darán tregua, ante una mayoría que tiene expectativas pero no derechos ni el poder de decidir el destino de Chile y sus intereses fundamentales.  Al final, muy probablemente, de una forma u otra, se abrirá la negociación entre los tercios históricos que han regido la política chilena.   No obstante, el simbolismo prevalecerá, el triunfo del apruebo importa un cambio de época que tendrá mucho de nuestro pasado, recogerá nuestra historia constitucional e importa el término de una Constitución ilegítima en su origen, lo que rompe con nuestra historia donde nunca se han expresado los ciudadanos de a pie, ni siquiera un tercio de estos y menos una donde se observe el principio de paridad.
El Gobierno hizo lo suyo, ofrendó no un resultado en el altar de la patria, pero si un proceso impecable, incuestionable por la participación ciudadana y por las facilidades otorgadas en un contexto de pandemia. Ahora, el desafío es de los partidos políticos, de los actores sociales y lideres de opinión, tienen el imperativo de un trabajo unitario que permita construir un orden constitucional libertario y garantista, a la vez, nadie dejará de trabajar porque haya nueva Constitución, ni comenzará a percibir esa ansiada y merecida pensión de inmediato, pero si cada ciudadano al término de este proceso, tendrá claro lo que es ganar o perder una elección, donde los perdedores no pueden empatar ni pretender que la mayoría se conduzca en el Gobierno, como si gobernara la minoría perdidosa. Ese será el término de la transición.
En este proceso la Región de Magallanes, cuenta con un líder joven, promisorio Gabriel Boric, que en su momento supo estar a la altura de las circunstancias y arriesgó su capital político con una decisión políticamente madura, que fue capaz de sostener por sobre el mito de las decisiones colectivas entusiastas, hoy reconocido y ayer funado, es sin lugar a dudas uno de los ganadores indiscutibles de este proceso, porque tuvo la capacidad de anticiparse y demostrar que la nueva Constitución no es un juego y que al final por la boca muere el pez.

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS