Por qué no se respeta la cuarentena

Con
7 millones de personas encerradas, hay igual cantidad de respuestas. El
hambre, la necesidad de recursos para adquirir alimentos, desplazarse
para acompañar a los enfermos o para llegar a los trabajos mal pagados y
de altísimo riesgo, son las principales, pero no son las únicas.

Desde el 18 O, momento en que Chile despertó, vio con incredulidad las actuaciones
de la autoridad. El daño provocado por las fuerzas de orden generó
indolencia y una resistencia en las víctimas y en la sociedad que se
inmunizó. Sencillamente no le cree a los discursos rimbombantes, llenos
de euforia, adornados de belicosidad y optimismo, en fin, irreales,
pronunciados por quienes no conocen ni quieren conocer o reconocer. Ya
no se le cree a los matinales que invitan a las parejas televisivas del
momento: Lavin – Vidal; Allamand – Cubillos: Miller – Hoffmann; Carter –
Matthey; a Schalper. Cada uno pavimentando sus futuros políticos a
costa de los auspiciadores de la telebasura y con un público cautivo
engrillado. ¿No fue a este sector al que le explotó la bomba de la
desigualdad en la cara? ¿Dónde están los demás? Censurados. No venden y
hablan mucho y no son gustos de los editores.

Más
de un millón de personas en Santiago y otro tanto en el resto del país
gritaron que están mal y no creyeron, no escucharon y los más duros
ningunearon. Los mismos que hoy aparecen en pantalla dando cifras,
estadísticas y nombres científicos que pocos entienden y que, hace mucho
tiempo, ya nadie oye.

Así
como desde octubre no se oyó el clamor de la gente y se ha seguido en
la política del sordo, la gente está reaccionando de la misma manera. No
le cree a la autoridad. Si por fin uno, el más visible, el más severo y
cuestionado ha tomado conciencia de la real pobreza en Chile, ¿qué se
puede esperar del resto? Tendrá que venir otra catástrofe (de aquellas
que solo ocurren en C
hile)
para que comiencen a conversar sobre los fondos de las AFP, como ahorro
de los cotizantes. ¿De qué servirá tenerlos si esta pandemia dejará a
muchos en la ruina?

Las cuarentenas en el barrio alto, la segregación
de las comunas, las mentiras sobre los ventiladores, la exaltación
suprema de la salud chilena como la mejor del mundo, las declaraciones
de estar mejor preparados que Italia para enfrentar al virus, las cajas
de comida y el enredo de sus beneficiarios, los ingresos Covid y el
tongo del Congreso hace que la gente no crea y le da lo mismo incumplir
las normas. El castillo de naipes se está cayendo en realidad y hay
que estar preparados para armar de nuevo a este país.

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