Cuando participamos en el plebiscito de octubre pasado y decidimos que sí queríamos tener una nueva Constitución para los próximos años, lo hicimos pensando en que la construcción de esta nueva casa de todos debe tener las mayores visiones y estar representados la mayor cantidad de sectores de nuestra sociedad.
Uno de los grandes problemas que estábamos viviendo hasta antes del estallido social, era que la gente tenía la sensación de que todo era decidido por unos pocos, sin escuchar las voces de las personas que viven el día a día con grandes dificultades. Muchas nos ganamos críticas duras, pero siempre votamos con la convicción cierta de que el sentido común de la gente era mucho más poderoso que la defensa de ideas que estaban muy atrasadas.
Y la aprobación de escaños reservados en el Congreso, es una muy buena noticia porque nos permite que pueblos originarios de nuestra región como los yaganes y los kawésqar tengan asegurada la representatividad en el grupo de constituyentes que trabajarán en la elaboración de esta nueva Constitución.
Es una gran noticia, sin duda alguna, porque nos permite darle una representación de nuestros pueblos originarios de Magallanes a esta nueva Constitución.
Quiero destacar un punto muy importante: se logró un buen acuerdo entre todos los sectores y lo más destacable es que cuando se logra conversar entre todos, siempre está abierta la opción de poder lograr grandes cosas, en temas donde muchas veces no hay puntos de encuentro.
Ello derivó en que este acuerdo se ratificara en ambas cámaras porque apremiaba la necesidad de inscribir los candidatos a constituyentes y se debía tener claridad con respecto a los representantes de los pueblos originarios. Un punto muy sustancial es que nuestras etnias de la región de Magallanes también estarán representadas y creo que es muy valioso que puedan tener el espacio suficiente para debatir la nueva Constitución que será la piedra angular para nuestro país en los próximos años.
Además, no solo nuestros pueblos originarios estarán representados sino que también aseguramos un 5% de los escaños que estarán reservados para personas con discapacidad.
Es una muy buena noticia porque para quienes hemos estado por muchos años trabajando en favor de ellos, buscando igualar sus derechos – y también sus deberes – intentando que la sociedad los vea como iguales y no como alguien diferente a nosotros, es una alegría enorme.
Ellos podrán entregar su punto de vista y mirada de la forma en que proyectan una sociedad, más inclusiva y con valores claros con respecto a la forma en que los próximos años, deberemos abordad la discapacidad en nuestro país.
Hemos avanzado, pero siempre falta algo por hacer por lo que no me cabe duda de que esta nueva Constitución que recibirá a todos y no solo a algunos (de todos los sectores y pensamientos), nos permitirá construir esta nueva realidad de país.
Celebro y aplaudo esta aprobación de escaños reservados porque nos permitirá dar una nueva forma de visión, con visiones modernas y que nos permitirá avanzar en el futuro, dejando un importante legado a nuestras generaciones futuras.
Podríamos incluso decir que comenzaremos a elaborar una nueva Constitución originaria e inclusiva, lo que es una tremenda noticia.