Posnatal de emergencia: una deuda pendiente

Un
nuevo capítulo en el apasionado debate que se ha desarrollado sobre el
proyecto del denominado posnatal de emergencia se escribió esta semana,
luego que el Presidente Piñera diera a conocer la propuesta de su
Gobierno en torno al tema. En términos generales, el Ejecutivo plantea
que las mujeres a las que se les termina el permiso durante el estado de
emergencia puedan acogerse a la Ley de Protección del Empleo, usando el
seguro de cesantía que les corresponde, más un 5% y un piso mínimo
garantizado
de $300 mil.

La
propuesta, si bien es un esfuerzo del Gobierno para hacerse cargo de la
realidad de padres y madres que no tienen alternativa de cuidado
infantil debido a la pandemia, no satisface a quienes apoyamos el
posnatal de emergencia, pues no reconoce la fragilidad especial de niños
y niñas lactantes y el riesgo de contagio de sus madres o padres. Con
esta fórmula son las propias mujeres las que, con cargo a sus ahorros en
el seguro de cesantía, asumen el costo del beneficio. Además, la
propuesta dejaría fuera a las trabajadoras independientes y a quienes lo
hacen en el aparato público. En resumen, es una propuesta insuficiente.

Sin
embargo, el trámite legislativo abre el espacio para iniciar una
discusión a la que el Gobierno hizo oídos sordos durante demasiado
tiempo, mientras miles de madres se encuentran en la incertidumbre sobre
qué hacer con sus hijos menores de un año si deben volver a trabajar.
Demás está decir el valor y los

beneficios que tiene el apego entre madre e hijo durante el primer año
de vida, tal como lo planteamos durante el primer mandato del Presidente
Piñera, cuando después de una larga lucha conseguimos que se extendiera
el posnatal de tres a seis meses, algo que ya nadie pone en du
da.

Pensando
en cómo destrabar la discusión y abrir una tercera vía es que, junto al
senador Juan Pablo Letelier, propusimos la Licencia Covid parental a la
que podrían acceder indistintamente la

madre o padre trabajador con niños menores a un año que no han podido
resolver su cuidado o conciliar sus actividades laborales vía
teletrabajo. Se trata de una licencia que no puede ser negada y que
estaría sujeta a los topes imponibles propios de toda licencia y que se
podría renovar vía digital.

El financiamiento de esta licencia dependería de la entidad previsional a la que está afiliada
la persona, ya sea Fonasa o Isapre. En el caso del seguro público, es
decir Fonasa, cabe recordar que, si bien ha existido un aumento
importante en este ítem, se trata de un gasto transitorio, por cuanto es
una licencia solo mientras dure el estado de alerta sanitaria. Por otro
lado, en el caso de las Isapres, parece del todo razonable que hagan un
aporte para proteger esta etapa, toda vez que la maternidad ha sido
constantemente castigada con sobre primas que encarecen injustamente el
sistema para las mujeres en edad fértil. En ningún caso las Isapres
podrían atribuir el uso de esta licencia como argumento para aumentar
los costos de los planes de salud.

Las
propuestas ya están sobre la mesa y ahora empieza el debate real y de
fondo, donde podemos encontrar la mejor manera de solucionar un problema
que angustia a miles de madres a lo largo de todo Chil
e. Confío en que el Gobierno entenderá la magnitud y la urgencia del problema que enfrentamos y que, entre todos y todas, aprobemos lo antes posible el posnatal de emergencia.

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