En
medio de una semana marcada fuertemente por el retiro del 10% de los
fondos previsionales hubo una buena noticia que pasó desapercibida pese a
que, hace pocas semanas, concitaba toda la atención. Se trata de la
aprobación en la Sala del Senado de la Licencia Parental COVID-19, que
ahora pasa a la Cámara de Diputados y que beneficiará a todas quienes
necesitaban el posnatal de emergencia.
La
mencionada licencia fue el resultado de una propuesta que hicimos junto
al senador Juan Pablo Letelier en la comisión de Trabajo, respaldada
por el resto de las y los integrantes y que contó con la esencial
colaboración de la ministra María José Zaldívar y del ministro Enrique
Paris, quienes se abrieron a la fórmula, garantizaron su justificación
y, lo más importante, su financiamiento, para que pudiera ser una
respuesta real a la angustia de miles de familias.
¿En
qué consiste la propuesta? Se trata de una licencia preventiva que
cubre a todas aquellas madres a quienes se les ha ido terminando el
posnatal desde el 18 de marzo en adelante y que regirá por tres meses,
mientras dure el estado de excepción decretado por el Gobierno producto
de la emergencia sanitaria. Esta licencia operará de manera automática,
es decir, no podrá ser rechazada y su financiamiento será con cargo a
Fonasa o la ISAPRE, según corresponda. Además, y en vista de las medidas
de protección que nos ha impuesto el coronavirus, la licencia podrá ser
solicitada de manera remota a la Superintendencia de Pensiones sin
necesidad de ir a un médico y es compatible con el IFE (Ingreso Familiar
de Emergencia). Para quienes hagan uso de ella, se extenderá el fuero
laboral por el mismo periodo de tiempo y dejamos explicito en la ley que
las ISAPRES no podrán subir los planes de las mujeres debido al uso de
la licencia.
Adicionalmente
a la licencia, como para muchas familias existe la imposibilidad de
contar con cuidado infantil en la medida en que las salas cunas y
jardines no funcionen, el proyecto que aprobamos también contempla en el
caso de las y los trabajadores que tengan a su cargo niñas y niños
nacidos a partir del año 2013, el derecho a solicitar la suspensión del
contrato de trabajo, conforme a la Ley de protección del Empleo.
Junto
a todo lo anterior, se incorporó una regla que impide al empleador
invocar como causal de término de contrato laboral las inasistencias
ocasionadas por el cuidado de niños o niñas, circunstancia que deberá
ser comunicada y acreditada al empleador dentro de los dos días hábiles
posteriores a la inasistencia.
Estoy
confiada que una vez en la Cámara el proyecto se despachará de manera
rápida dando así tranquilidad a los miles de familias que a lo largo de
todo el país estaban esperando una respuesta a uno de los problemas que
surgió producto de la pandemia. Pero más allá de eso, me parece
importante destacar el ciclo virtuoso que se logró para destrabar esta
discusión, donde como oposición hicimos un planteamiento que fue
recogido y trabajado en conjunto con el Ejecutivo, poniendo por delante
la angustia de las personas y la necesidad de dar una respuesta urgente.
Es
indudable que el Covid-19 nos ha obligado a tomar una serie de medidas
extraordinarias que no estaba en los planes de nadie y que, en otro
contexto, habrían parecido exageradas y hasta descabelladas. En ese
marco, esta iniciativa ha demostrado que, a veces, la política funciona y
nos recuerda el poder de los acuerdos cuando se suman las voluntades y
se asume la discusión de manera abierta, honesta y sin imposiciones o
descalificaciones. Este proyecto nos recuerda que se puede llegar a
soluciones donde todos ganamos, pero sobre todo donde gana la gente.