Aprovechando el desorden político de las coaliciones que representan a la mayoría de los ciudadanos de este país, vemos aparecer en el ruedo a figuras que ya se ponen la camiseta de candidatos presidenciales para las próximas elecciones. Al principio solo eran Lavín vs Jadue dividiendo al país entre la extrema izquierda y la extrema derecha (que de “popular” pasó a ser “socialdemócrata”), dejando en un enorme vacío a la gran masa de centro que unos tildan de amarillistas y otros de zurdos. A ese sector no le gusta ni uno ni el otro, aunque sean hacedores, innovadores o simpáticos.
Ahora irrumpió Matthei de manera agresiva y la estrategia encubierta es llamar a la atención a la población de que, si no te gustan los otros, aquí hay un nuevo referente que puede atraer y hacer que algún sector desorientado por la excesiva propaganda termine cediendo a sus encantos. Resulta fácil limitar la discusión y obligar a la mente de la población a elegir entre dos candidatos cuando no hay nadie más en el ruedo. Ganar por anticipación es un buen proyecto y, a pesar de que se está en medio de un gran debate plebiscitario, bueno es cambiar el foco de la atención y con ello comenzar a remontar en las encuestas.
Moreira denunció que a Jadue lo tienen permanentemente en los matinales y con ello le dan tribuna. Pero ¿quién y por qué se le da tanta tribuna a Moreira? El moderador de la mañana le contradijo, pues es evidente a todas luces que, como lo hemos dicho en numerosas columnas anteriores, quien tiene el privilegio casi monopólico de todos los matinales y noticieros es su contendor y, como aquel risueño periodista de los asados del supermercado, está terminando por cansar a la audiencia.
Ojo con lo que se nos presenta a continuación: El gran espectro no se pone de acuerdo para elegir a un candidato de peso y prestigio, que se imponga como los estadistas que llegamos a tener en alguna época: Pedro Aguirre Cerda, Allende, Alessandri, Aylwin o Lagos, son marcas mayores para un tiempo difícil. La población no requiere un gerente o un marquetero que hable bonito. Se requiere firmeza en sus ideas e imposición sobre las tendencias que a su lado se alinearán y que condicionadamente pondrán sus apoyos. No podemos olvidar que la individualidad es atomizante y que las ideas de un mundo mejor están en nuestras mentes y difícilmente cedemos ante la postura del que está cerca, porque nos creemos con las verdades absolutas.
No por querer inventar la pólvora se podrá rearmar una sociedad tan dañada como la chilena. Afirmo esto con la convicción de que el problema es el mundo en general y el apetito de poder de los grandes. Lo importante es que nuestra sociedad es nuestra familia y aquí debemos generar conciencia de que la casa se debe arreglar, se debe reparar y que todos salgan beneficiados con la acción emprendedora de los que tienen cabeza y ayudar a los que vienen que serán los que cuidarán de nosotros y, en la vejez, cambiarán nuestros pañales.