Durante
la semana tuvimos la oportunidad de llegar junto al Comité de
Emergencia Comunal en Puerto Navarino. No es la primera vez, claramente
tampoco será la última. Quizás quienes están leyendo esta columna
tampoco sepan en qué lugar de Cabo de Hornos se encuentra este lugar,
pues bien, es una de las zonas rurales de la isla, que requiere tiempo y
despliegue humano y técnico para llegar.
Siempre,
no sólo hace dos meses, los diversos servicios públicos, llegamos hasta
este punto para verificar que nuestras vecinas y vecinos, nuestros
ciudadanos, estén en las mejores condiciones posibles, ver de primera
mano sus necesidades, pero ayer llegamos todos juntos. Municipio,
Gobernación, Armada, equipo médico, etcétera.
Ayer
fueron 16 personas que sintieron que no estaban solas ni abandonadas en
el momento más duro que nuestra generación le ha tocado vivir, les
hicimos ver y sentir que los apoyaremos con los diferentes problemas
sociales que puedan tener. Vivienda, leña, caminos y bienestar.
Por
otra parte, el clima ha sido benevolente con nosotros, nos ha regalado
buenos días que nos permite trabajar de mejor forma. Pero no podemos
quedarnos en eso, desde la Municipalidad de Cabo de Hornos, venimos
trabajando un plan de invierno, de contingencia para lo que se nos
aproxima.
Lo
vamos a presentar en los próximos días, pero en líneas generales, no
queremos que nadie lo pase mal, que el frío no sea otra carga que
meterle a esta pesada mochila. Por lo pronto y forma de adelanto, que a nadie le falte leña.
Acá todos nos tenemos que colaborar, debemos tener la conciencia de que cuando se nos entrega una ayuda, quizás
hay otro que deja de recibirla. Nuestros recursos son finitos, por
ende, sólo nos queda apelar a la conciencia de cada uno de para saber en qué momento debemos pedir ayuda.
Lo que esté en nuestras manos, por lo más pequeño que sea, hagámoslo. Desde un llamado o WhatsApp a ese adulto mayor que sabemos que se encuentra solo o del trámite que podemos ayudarle al vecino que está más complicado.
Amigas
y amigos, acá nadie está solo, nadie se dejará a su suerte. Nuestra
comunidad es pequeña en cantidad de habitantes, pero grande en el sentir
y en la solidaridad. Una vez más les digo, con las manos de todos, Cabo de Hornos crece.