¿Quién pondrá las bolsas plásticas?

Quién pondrá las bolsas plásticas, esa es la pregunta, si la medida anunciada por la autoridad de relajar la cuarentena y pasar a fase dos se implementa y surgen nuevos contagios y aumenta el número de muertos. Nos parece lamentable que esta medida sea una manifestación más de las medidas de fuerza y el populismo condescendiente con el interés de unos pocos comerciantes gastronómicos que se imponen con una pataleta por sobre la salud pública. Las cifras no la respaldan y tampoco la realidad mundial, si comparamos el volumen de contagios a nivel regional con lo que está ocurriendo en Europa, en Alemania por ejemplo,  donde este país ha tenido que endurecer su cuarentena, cerrar escuelas y comercios, está resolución es vanguardista, propia de Bolsonaro, en una ciudad no habituada tomarse el cafecito en la terraza. El lamentable que el populismo y la presión de unos pocos se haya impuesto  por sobre el buen criterio de nuestra primera autoridad regional que estuvo por mantener la cuarentena y hacer cumplir la normativa sanitaria. Constituye además, un grave incumplimiento de sus deberes que la primera autoridad comunal haya responsabilizado a los fiscalizadores acusándolos de discriminación, persecución y descriterio,  en circunstancias que hacer cumplir las normas sanitarias era su obligación funcionaria.
Por el contrario, el personal municipal debió fiscalizar que no se presten servicios en la vía pública, sin los debidos resguardos que exige el distanciamiento social.  Igualmente irresponsable es que algunas personas, con afán de notoriedad, hayan vivido su minuto de fama bebiendo un pisco sour en medio de la cuarentena y sin mascarilla. Hace unos días se criticó al presidente Sebastián Piñera por el no uso de mascarilla en la playa, qué consistencia tiene ahora que un grupo de comerciantes en aras de salvar sus negocios, que por cierto han sufrido perdidas, presionen a la autoridad para que los turistas tengan un servicio al aire libre.   La normalidad en post  pandemia será patológica, con secuelas, nuestra vida en el corto plazo no volverá a ser la misma, cambiará sustancialmente aún con el anuncio de la vacuna. No parece viable  relajar las medidas preventivas al menos en los próximos seis meses, vivimos momentos de alto riesgo en medio de elecciones,  temporada de turismo,  lo que debieran ser Las fiestas de fin de año, Pascua y Año Nuevo y el inicio del próximo año escolar, si lo hay. Estos emprendedores  inconscientes no consideran que la próxima temporada de turismo ya está perdida, que no será la misma, que no tendremos cifras récord de visitas en Torres del Paine, ni temporada de cruceros.
Ante una colisión de derechos entre la reactivación económica, el destino de algunos negocios, la salud y la vida, corresponde privilegiar la vida. En cambio, con este episodio ha quedado claro que se privilegia el negocio contra la opinión de la autoridad sanitaria. O sea, antes de demandar al Gobierno por el apoyo a la actividad económica se privilegia exponer la salud pública y la de sus propios clientes.
Quizá el ataúd de la cuarentena servirá para otro cadáver político, para nuestra autoridad regional, pues queda demostrado que no tiene liderazgo, pues incluso razonando correctamente le han restado autoridad, le han pasado por encima y no pudo siquiera  hacer cumplir la ley,  fue públicamente desafiada por la primera autoridad comunal. Todo, al extremo que a mitad de camino le cambian ley, modificando la fase de la cuarentena mientras las cifras están al alza. O sea, le quitaron el piso. Luego, volvemos a la pregunta inicial. ¿Quién se hará responsable de este inexcusable falta de servicio? ¿Quién pondrá las bolsas plásticas?.

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