Reacciones ante el 10%

El
sistema de administración de fondos de pensiones AFP creado en 1980 con
el advenimiento de la actual Constitución, esta diseñado en una época
en que se pretendía que los trabajadores en vez de proletarios fueran
propietarios, bajo un concepto de capitalización individual en el cual a
partir del trabajo y del esfuerzo propio se generaba un ahorro
obligatorio y forzado en la cual el Estado usando al empleador retiene
un 13% de la remuneración total bruta a fin de que cada mes el
trabajador vaya aportando a su pensión de vejez tras su jubilación a los
60 o 65 años de edad, mujeres y hombres respectivamente. Ese ahorro es
invertido en la distintos instrumentos financieros como por ejemplo
acciones en la bolsa, a fin de generar mayor rentabilidad, esa inversión
esta a cargo de las Administradoras de Fondos de Pensiones.

El
sistema reemplazó el concepto de solidaridad o también llamado de
“reparto” en el cual las pensiones iban a un fondos comunes, los
trabajadores cotizaban de acuerdo a la rama de la industria a la cual
pertenecían sus trabajos a través de cajas, dichas cajas descontaban una
imposición a los trabajadores que pertenecían a la caja, para así pagar
la pensión de los jubilados de dicha caja.

El
sistema de AFP sufrió una serie de modificaciones a finales de los 90s y
principios de los 2000s, entre ellos que las pérdidas de rentabilidad
fueran sufridas por el cotizante, o que existan distintos tramos de
riesgo de inversión, (A,B,C,D y E), también se crearon pilares
solidarios para complementar con subsidios del Estado aquellas bajas
pensiones resultantes de escaso ahorro con tal de generar pisos mínimos
de sobrevivencia y vejez.

Desde
hace una décadas varios grupos cercanos a la izquierda han propiciado
el término de las AFP, así grupos significativos generaron movimientos
como el NO + AFP, con el fin de regresar al sistema solidario o de
“reparto” de pensiones.

El
sistema de capitalización individual hasta ahora ha generado pensiones
que no están en las expectativas que sus ideologos habían vaticina
do
(entre ellos un hermano del actual Presidente) pero tampoco están en la
quiebra o el clientelismo político como estuvo en su momento el sistema
anterior de pensiones.

Ahora
con el retiro del 10% de los ahorros de las pensiones a proposito del
COVID-19, fue necesario realizar una reforma Constitucional a fin de
evitar el control de constitucionalidad del Tribunal Constitucional, y
se logró con la aprobación de la idea de legislar por parte de 13
diputados oficialistas entre ellos de diputados Evangélicos
Pentecostales proclives a Chilevamos.

Para
el gobierno y la derecha económica esto ha sido un ataque al corazón de
la institucionalidad -según ellos- han roto vestiduras tal cual Caifás
ante la declaración de Jesús cuando dijo que era el Hijo del Dios
viviente.

Y
la verdad que no lo puedo entender, cuál es el afán de proteger a
ultranza un sistema de pensiones, no se entiende cuál es el drama de que
los trabajadores puedan sacar el 10% de sus propios ahorros frente a la
pandemia, si hay un momento de romper el chanchito es ahora, no mañana,
ya que mañana puede que el trabajador no exista producto de la
Pandemia.

Me hubiera gustado que esa derecha económica
en la UDI, en RN, en Acción Republicana, en Evopoli, en la DC, en el
PPD, hubiera reaccionado a los cuatro vientos cuando se ataca la
indemnidad e inocencia de los niños a temprana edad con proyectos de
leyes co
mo
la Educación Sexual Integrada y Protección de Garantías de la Niñez
en donde los niños están pasando al control del Estado por sobre la
tutela de las familias desorientándolos en su sexualidad o cuando para
el estallido social se sometieron a la idea de hacer un plebiscito a
punta de molotovs y saqueo, eso sí ameritaba suspender el Comité
Político en la Moneda, eso sí ameritaba romper bancadas en la Cámara,
eso sí ameritaba muchas cosas.

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