Rechazo al ingreso libre de migrantes

Desde octubre 2019 hemos visto y sufrido en carne propia la pérdida de nuestra calidad de vida. Hemos perdido libertad gracias al aumento de la violencia política de delincuentes. También, hemos visto el cierre de empresas y comercios a lo largo del país. Hoy, más de dos millones y medio de chilenos han perdido sus trabajos, de la misma forma que 1 de 4 trabajadores magallánicos están de manos cruzadas.
Recordemos que durante el gobierno de la Presidenta Bachelet se permitió la entrada libre de extranjeros a Chile y Magallanes. Si el año 2014 había 416.000 extranjeros, al termino de su gobierno superaban 1.250.000. Es decir, más de 830.000 extranjeros se instalaron en el país, transportados en líneas áreas truchas: miles de migrantes descendiendo con sobrecitos cargados con dólares que pasaban a otras manos apenas salían del aeropuerto. Esos pobres migrantes tuvieron que instalarse con carpas, durmiendo en las bancas de nuestras plazas o hacinados en cuanto cité o pensión… explotados en un mall chino de Punta Arenas. Sorprendentemente, muchos extranjeros obtuvieron beneficios como subsidios habitacionales. Sin lógica, aún miles de magallánicos esperan hace años ser propietarios. De hecho, durante la gestión regional del ex intendente Jorge Flies, pasamos de 3000 a 8000 migrantes residentes. Es curioso que un médico perjudique a los magallánicos tensionando la capacidad del sistema sanitario regional haciendo competir nuestra gente y extranjeros por una atención médica a tiempo y de calidad. Esa misma competencia se da para el acceso a la vivienda, bonos y otras ayudas estatales. Imaginemos, ¿qué habría pasado si el actual gobierno no hubiera frenado el ingreso de migrantes? ¿Qué hubiera pasado con nuestros hospitales durante esta pandemia? Se estima que de no haberse frenado el ingreso libre de extranjeros al país,  habrían 750 mil extranjeros más en nuestro territorio, totalizando más de 2 millones; en Magallanes hubiéramos pasado de 8000 a 16000 extranjeros, lo que hubiera generado una sobrecarga al sistema con graves consecuencia para todos.
No somos antinmigrantes. Al contrario, Magallanes es un crisol de culturas. Acogemos al amigo extranjero con los brazos abiertos, pero bajo condiciones que aseguren, primero que nada, el trabajo y calidad de vida de los chilenos. Hoy, 25 mil magallánicos han perdido el empleo desde el “estallido social”. Es probable que 1 de 3 magallánicos no tengan un trabajo regular a fin de año. Por el bien de los magallánicos y extranjeros que contribuyen al progreso de nuestra región con su trabajo esforzado y honesto, decimos: no al ingreso libre de migrantes. Rechazamos que ingresen sin control delincuentes chilenos o extranjeros que vienen a robar la tranquilidad y futuro de la familia magallánica. Los pocos empleos que hay, deben ser para nosotros, magallánicos y extranjeros residentes legales que han hecho nuestra tierra su patria, no una comarca de paso para negocios espurios.
Parlamentarios de izquierda buscan institucionalizar el ingreso libre de migrantes, otorgando permisos de trabajo en la frontera, legalizando a los ilegales que se encuentran en nuestro territorio sin importar sus antecedentes penales. Los magallánicos decimos NO a la inmigración sin control, NO queremos que delincuentes obtengan visas de residencia ni tampoco trabas a la expulsión de migrantes del país. El magallánico no puede permitirse pelear contra la avalancha de extranjeros que vendrán por las pocas oportunidades disponibles. Con el desempleo actual y miles de familias necesitadas, el ingreso libre generará peores salarios, pobreza y violencia. Los magallánicos RECHAZAMOS que nos arruinen nuestro presente y futuro.

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