Resiliencia, futuro y reactivación sostenible

Quisiera
estar comentado con ustedes algún tema asociado a glaciares, compartir
algunas anécdotas de nuestra última campaña de terreno, presentar algún
dato y reportarles algún avance en nuestras investigaciones. Sin
embargo, aunque así lo quiero no puedo. No puedo hacer vista gorda ante
la situación de crisis en la que nos encontramos. Crisis, suena fuerte,
suena duro, porque en general no nos gusta estar ante una situación que
nos genera incertidumbre y temor.

No
encuentro una palabra más adecuada para describir lo que estamos
viviendo en estos momentos. ¿Pero que estamos viviendo?, una
hibernación, una pausa a nuestro y nuestros mundos, un golpe de realidad
que nos sitúa como seres vulnerables tanto al virus por el hecho de
enfermar y en el peor de los casos a morir, como también vulnerables a
la caída de nuestras estructuras socio-económicas. Es un golpe al ego,
pues pensábamos que esto solo le sucedía a algunas/os, a los otros, como
imaginar estar viviendo algo así dado lo avanzado de nuestras
sociedades, llena de tecnologías, celulares inteligentes, vacunas y
desarrollos basado en economías en auge. Pues bien aquí estamos, viendo
como vuelven las ollas comunes un acto solidario que parecía que nuestro
ego quiso borrar, haciéndonos pensar que era algo de otros tiempos. Hoy
es un mecanismo de sobrevivencia, resiliencia.

La
resiliencia en términos sencillos está asociado a la capacidad que
tiene un individuo o un grupo para superar a alguna situación adversa. Y
es lo que estamos viviendo, una adversidad y lo que necesitamos es ser
resilientes. Pero no es todo. No pretendo dar un consejo, sobre todo en
contextos donde hay quienes la están pasando muy mal y que necesitan
mucho más que una palabra de aliento “tienes que ser fuerte y
sobreponerte”. Más bien quiero abrir la discusión, no basta con ser
capaces de sobreponerse y aguantar la tormenta sino que debemos avanzar
en pensar o repensar el futuro. Pensar sobre cómo queremos que sea la
normalidad que queremos encontrar al salir a la calle.

Estos
días de encierro, viviendo el día de la marmota (los más antiguos, por
no decir más viejos recordaran la película) podemos dedicar tiempo a la
reflexión, y pensar sobre la sociedades que hemos construido y cuál es
la que queremos después de esta pausa en la que nos encontramos. Sé que
es difícil abstraerse de las preocupaciones diarias, sé que es difícil
no ver la urgencia que tienen muchos, pero hay que darse un momento,
detenerse y hacerse pregunta, como por ejemplo preguntarse sobre
relaciones entre pandemia y crisis climática o pandemia y sociedad de
consumo, o a quienes afecta más la crisis socio-sanitaria. Si tus
reflexiones se sienten atraídas a establecer relaciones entre la crisis
socio-sanitaria y las formas antropocéntricas o consumopocéntricas de
vincularnos con el ambiente, lo más probable es que te preguntes que se
puede hacer para generar miradas de desarrollo distintas, amigables con
el ambiente y con el ser humano. Pues bien, pienso que son varias las
opciones, pero por el momento existe una urgencia de participar o abrir
debates y/o conversaciones respecto de cómo debe ser la reactivación
económica que necesita el país. En mi rol de investigador de un centro
científico regional que promueve la salud de los ecosistemas australes
debo aportar abriendo el debate y poniendo a disposición antecedentes
científicos que sustenten iniciativas de reactivación sostenible. Si te
interesa, te invito a revisar la páginawww.reactivaciónsostenible.cl

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