Hace
unas semanas, el escritor Axel Kaiser señalaba su preocupación sobre la
liviandad en que la sociedad chilena aborda la pérdida de sus
libertades individuales de la noche a la mañana, sin mayor
cuestionamiento ni evidencia certera de que las cuarentenas extremas
tomadas en el mundo hayan sido efectivas. Los medios de comunicación
hegemónicos copan y saturan a diario mostrando imágenes de sostenedores
de opinión momificados con mascarillas obligatorias dando grandes
declaraciones -como si fuesen a solucionar todos los problemas del
mundo- mientras el Chile real continúa intentando subsistir mediante el
comercio informal en las calles ¿qué hay de los cuestionamientos a las
medidas autoritarias que se tomaron en Alemania, Italia, España, entre
otros? Nada, el sesgo informativo es tal, que no se permite acceder al
televidente que consume estos grandes medios la realidad en otros países
como Uruguay, Rusia, Belarús, Hungría, Polonia, entre otros, donde si
bien han sido afectados por el virus de Wuhan, los gobiernos no han
prolongado eternamente las estrictas medidas restrictivas y hoy vemos a
su población felizmente disfrutando del verano junto a sus familias. De
la legitimidad de la OMS y sus constantes cambios en recomendaciones,
olvídelo. Los únicos seres inmunes a las cuarentenas han sido los
políticos, porque gozan cuando tienen más protagonismo. Por otro lado,
es necesario no olvidar que, para los socialistas no hay mejor medida
que acostumbrar a la servidumbre y a la coacción a su población. Es por
ello, que las medidas de cuarentena total general siempre fueron y han
sido lo que han buscado para Chile y en otros lugares de Latinoamérica,
como Argentina. Meses de encierro, generan, sin duda, cambios
culturales, que en caso de extenderse puede provocar irreparables
cambios a nuestra manera de relacionarnos y dejará el campo más potable
para la llegada de mesías del socialismo. Las libertades humanas son
monitoreadas y medidas en el informe anual llamado “Human Freedom
Index”, elaborado por Cato Institute de los Estados Unidos de América.
En él, es impresionante ver que en Chile -al menos un 38 % de las
variables medidas- en menos de un año, están viéndose vulneradas y a la
baja. Especialmente las variables como la libertad religiosa (quema
acelerada a iglesias y prohibición de cultos), libertad de asociación,
libertad de movimiento interno y externo (fronteras cerradas), de
asamblea y libertades para la acción de la sociedad civil. Se ha
olvidado que los pilares para el desarrollo de una nación son el ahorro y
el trabajo, hoy reina en el discurso de lo políticamente correcto el
despilfarro, incremento de la deuda pública a costa de los
contribuyentes y seguir complejizando el mercado laboral y el sistema
impositivo con más restricciones y menor flexibilidad, dando nuevamente
mayor poder discrecional a los políticos,
cuando los países que podemos catalogar más exitosos han hecho
justamente lo contrario. Y así, como dijo Schopenhauer “(…) los hombres
vulgares sólo piensan en cómo pasar el tiempo. Un hombre inteligente
procura aprovecharlo”, estamos a tiempo de reflexionar profundamente
sobre si existe justificación mayor para la pérdida de las libertades
más esenciales de la forma que se ha realizado. No vaya a ser, que en un
poco tiempo más ya no nos demos cuenta, y añoremos un pasado con
imperfecciones [como todo] pero que era mejor y que puede no regresar.