Salvo aquellos que carecen del sentido histórico de la vida y desconocen la consecuencia de un acto tras otro deslegitimando sus propias existencias, la gran mayoría de los habitantes de la Región están sumidos en una desazón por no poder celebrar con libertad y jolgorio el hito del paso de Magallanes por el Estrecho, que no solo constituyó el encuentro de los dos mares, sino que el momento en que por primera vez un europeo pisaba tierra chilena. Era la oportunidad de relevar con fuerza ese punto para corregir lo que siempre ha constituido un error de juicio en las escuelas.
Una pandemia desatada nos impedirá llevar a cabo las numerosas jornadas que, desde todas partes la comunidad organizada, había previsto realizar. En carpetas de la Intendencia Regional quedó un número altísimo de proyectos, manifestaciones científicas, deportivas, culturales y humanistas, que no tienen prioridad ante la nube amenazante que tenemos encima. Si bien esto altera a todo el mundo no podemos dejar de hablar de algo tan importante para nuestros ciudadanos. Los medios lo obviarán porque las próximas semanas habrán cifras atroces en la zona central y junto al plebiscito se cubrirán todos los espacios noticiosos, relegándonos casi a la inexistencia.
Hemos aprendido a sobrevivir en estos meses a través de encuentros virtuales que nos permiten estar conectados con nuestros pares, con los socios de las instituciones y organizaciones que requieren de nuestras voces para continuar o trabajar. Echamos de menos el vernos de frente y captar la atención de quienes tenemos en la pantalla. Resulta difícil interactuar y adecuar nuestros lenguajes a la sutileza de la expresión que nos da una sonrisa, una mueca o un gesto y que nos permite socializar realmente. La fría pantalla espanta a muchos, especialmente a los que han ido quedando postergados con el avasallador avance de la tecnología.
Con todo no nos queda más que esta forma de comunicarnos, de reunirnos y celebrar.
La Hermandad de la Costa de Chile, a través de las Nao Punta Arenas y Porvenir, esperaba con ansias este encuentro en una ceremonia a la que se había previsto la presencia de no menos de 500 integrantes de la cofradía de las 35 naos de todo Chile, y de las Naos de Argentina, Uruguay, Estados Unidos, Inglaterra, Francia e Italia. Hubiera sido una fiesta de luces y trajes y una puesta en escena de algo único, no visto antes en Punta Arenas ni en Porvenir. Las coordinaciones con la hotelería, transporte, barcaza, casino y restaurantes estaban listas hacía años y nos vimos obligados a postergar. Las ganas de hacerlo están y, ya habrá un 501 o 502 cuando hayamos superado esta peste y podamos encontrarnos en una gran fiesta de abrazos y orzas, al estilo que nos gusta.
El 16 y 17 de octubre de 2020, desde las 21,00 horas, lo celebraremos de otra manera y, al igual que en el proyecto original, esperamos contar con la asistencia de toda la comunidad que quiera unirse a nosotros. Vía Zoom, con nuestros hermanos de Chile y del mundo y a través de la plataforma Streaming, estaremos conectando nuestro evento al país y a todos los que nos quieran acompañar. Será una aventura simbólica en la que cada participante recibirá un certificado o pasaporte a la gloria que constituirá el perenne recuerdo de haber sido tripulante, al menos por una vez, de la flota expedicionaria.
Pronto daremos a conocer las coordenadas y vínculos para ser parte de esta, Nuestra Fiesta.