Saludable-mente

Saludable
mente, se denomina el programa que implementará el Gobierno, para
velar por la salud mental de los chilenos, una iniciativa necesaria,
pero cuáles son las urgencias que demanda la ciudadanía en esta materia,
entendemos que no se requiere sólo de más antidepresivos, o que a los
manifestantes de El Bosque los rocíen con fluoxetina, aunque podría
intentarse, sería preferible al apaleo. En realidad proponemos algunas
medidas más sencillas, la primera de ellas, no escuche a los alcaldes en
los matinales, evite la televisión nacional, prefiera la música,
considere como ayuda y artículo de primera necesidad el internet, el
servicio de televisión por cable o recurra a los viejos y abandonados
libros de la casa, aquellos que compró con la secreta esperanza de
leerlos algún día, hoy es el momento.


En realidad salvo contadas excepciones la televisión nacional se ha
convertido en un cacho, en un mal necesario, a la farándula de los
matinales irresponsables y alarmistas, sólo la supera la censura como
respuesta, a la cual no hemos llegado, o los comunicados oficiales del
Gobierno, que no logra atinar con un manejo adecuado de las
comunicaciones, al extremo que cada aparición de un personero constituye
un motivo para el zapping o saltar al neflix, aunque sea para repetir
una película de antaño, que aún trillada es preferible.


Que nos distancia de la DW o de la BBC, años de cultura y respeto por
el ciudadano. Con todo, la peor pandemia ha sido la farándula
irresponsable, los alcaldes, que ahora aprendieron todos de
epidemiología, infectología y políticas de salud pública, resulta
patético que con un par de apariciones por la TV, hoy la ciudadanía les
reconozca protagonismo político y los situé sin más, en un lugar
preferente en las encuestas de la estupidez colectiva.


Definitivamente, en un país históricamente algo gris pero serio, en
el cual nos criamos, hoy debamos soportar el triste espectáculo de la
irresponsabilidad desenfrenada. Afortunadamente, algo de decoro nos
queda, todavía nadie recomienda inyectarse desinfectante o alcohol gel,
nuestro Presidente no anda en moto de agua para mostrarse invulnerable,
ni el Santiago en cuarentena es Manila, espero que nos falte mucho y
que nunca lleguemos a esos extremos, porque de payaseo ya tenemos
suficiente con la política de matinales y las encuestas criollas. Por
cierto, a estas estrellas de la farándula nadie los cuestiona, así a
nuestros diputados y senadores ocupados en promover la rebaja de sus
dietas y la reelección no les molestan los altos sueldos de la
farándula, en tanto y cuanto les goteen algunos minutos de impúdica
exhibición.


En este confuso panorama se requiere de una medida urgente que
contribuya a la salud mental de los chilenos, una televisión pública con
independencia y financiamiento a la vez, que supere el rating y la
publicidad como formas de captación de recursos, esta forma de
autofinanciamiento ha fracasado, en tanto ello no ocurra la peor
pandemia es el uso desmesurado y anárquico de los medios de difusión en
perjuicio de la salud mental de todos los chilenos, así que
saludable-mente, proponemos como primera medida una nueva televisión
pública que supere este modelo fallido, que en aras de la independencia
nos condena a la farándula y la idiotez colectiva.

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