El
deterioro emocional del personal de la salud y de la población sometida
a cuarentena son parte de las consecuencias que arrastra la pandemia
mundial. Esto ya se comienza a ver en nuestro país, cuya población,
además, ya venía con un importante deterioro debido a los
acontecimientos de los meses previos a la pandemia, por el estallido
social.
Una
encuesta realizada por la Asociación de Municipalidades de Chile arrojó
que el 79,5% de las personas afirma que la crisis sanitaria afectó
negativamente las emociones de su entorno cercano, y el 56% afirmó
sentir ‘ansiedad’ en el período de cuarentena.
A
esto se le suma el aumento del consumo de alcohol y otras sustancias.
De acuerdo a cifras del Senda, el 43,3% de personas informaron haber
consumido alcohol durante el último mes. Además, uno de cada cinco
consumidores de la última semana se embriaga, es decir, toma más de
cuatro tragos en el caso de las mujeres, y más de cinco en el caso de
los hombres.
El
impacto que está provocando la pandemia del Coronavirus está afectando
en muchos planos del quehacer habitual de los ciudadanos. Y uno de
ellos, muy preocupante, por cierto, es éste, el de la salud mental. De
hecho, la Organización Mundial de la Salud reconoció hace unos días que,
de manera paralela a la emergencia por el virus, el planeta experimenta
hoy una crisis de salud mental.
La
situación es tan grave que el organismo internacional advirtió que el
encierro podría tener consecuencias fatales, y que no debería sorprender
un aumento al mediano plazo de trastornos e, incluso, suicidios.
Por
estos motivos, y en concordancia con las recomendaciones de la OMS, el
Gobierno del Presidente Piñera anunció el plan “SaludableMente”, cuyo
objetivo es fortalecer -tanto en el sector público como en el privado-
la oferta para el tratamiento de la salud mental, y que incluirá una
plataforma digital de consulta, apoyo y recomendaciones en esta materia.
El
diseño del plan se basa en las recomendaciones que se han construido en
la denominada Mesa Social Covid-19 del Gobierno, que asegurará un mayor
acceso a profesionales de la salud mental, como siquiatras y sicólogos,
en la Red Integrada de Salud, entregando medidas de apoyo a las
personas en confinamiento, además de capacitación y cuidado del personal
que trabaja en el sector de la salud.
Porque
tal como atendemos y pedimos con fuerza apoyo económico o cobertura de
salud para combatir el Coronavirus, es fundamental no olvidar atender la
salud mental de los chilenos. No se trata necesariamente de una demanda
de un grupo ciudadano que exija a gritos una respuesta, pero si es un
tema crucial para el corto plazo y para el desarrollo equilibrado y
armónico en la construcción de una sociedad íntegramente saludable.