Está culminando un bizarro año 2020 con “la” noticia que llego la vacuna y comenzara a aplicarse. Porque la vacuna, cualquiera sea su origen y marca, desde el inicio de esta “plandemia” se conceptualizo como la única solución posible, el fetiche mágico que salvaría a la humanidad de una enfermedad que ha dado muerte a un millón y medio de personas en todo el mundo… De más de ocho mil millones de habitantes. Las otras causas de muerte son muy superiores en número, pero no importan porque ahora ya no existen, la OMS no se refiere a ellas.
Hace pocos días en un programa de TV abierta que evito mencionar, un “cientista político” dijo que si había oposición a la vacunación masiva habría que imponerla por la fuerza. Con ello se evidenció el régimen dictatorial detrás de esta extraña infección, llena de contradicciones sanitarias, pero más que ellas, a la lógica más básica. De sus reales orígenes, de por qué se ha propagado especialmente en el occidente más desarrollado, aunque también en América Latina mas no en África, como originada en China no contagió sus grandes ciudades, pero sí a Nueva York y a Europa, como casi todas las economías mundiales se derrumbaron y el mundo entro en recesión menos China. Como la alta comisionada ONU para los derechos humanos hace pocos días proclamo que la ONU aprovechara esta pandemia, mejor llamada “plandemia” para establecer un nuevo orden mundial mejor que el sistema hasta ahora imperante, dejando así en evidencia lo que ya es un secreto a voces a escala planetaria. Entretanto, las empresas estatales chinas adquieren grandes empresas de servicios básicos y energéticos en nuestro país y sus flotas pesqueras depredan nuestro océano.
Las características esenciales del ser humano, son la libertad y su espíritu, la capacidad de audeterminarnos y no estar sujetos al fatalismo natural. Podemos sublimarnos y superar así los instintos básicos. Como dijo Pascal, “somos una hormiga frente al Universo que puede aplastarnos, pero aun así somos superiores a él, ya que sabemos que nos morimos, el Universo no sabe nada de eso”. La sola intención de imponernos una vacunación por la fuerza es un atentado al ser humano en toda su dimensión, tratando de imponérsele que o se somete o será doblegado. Ello evidencia el totalitarismo detrás de toda esta plandemia, todo se ha tratado de esto, de imponer una vacuna a la buena o a la mala. El mundo está plagado de enfermedades mucho más graves peligrosas y extendidas que el covid-19, jamás una vacuna se ha desarrollado en tan corto tiempo y sus efectos menos han sido inmediatos, sino pregunten por la viruela.
Es de Derecho natural la rebelión contra la tiranía, y eso es lo que estamos viviendo desde marzo, una dictadura sanitaria sin luz al final del túnel que con la excusa de una enfermedad que infunde miedo vulnera a diario las libertades humanas, los derechos, las economías, pero sobretodo, las vidas y sueños de millones. Sabemos que el daño causado por quienes están detrás de esta plandemia es irreparable en muchos sentidos, pero no permitamos nos impongan falsas y sospechosas soluciones que no lo son, pero, sobre todo, no dejemos nos sigan robando libertades, derechos y sueños, y nuestro espíritu.