Cuando
el pueblo había perdido la esperanza de la renovación en la política,
después del tongo en la votación por la retroactividad de la Ley que
pone topes a la reelección, surge una pequeña luz de esperanza gracias a
la incompetencia de los (as) senadores (as) que votaron en contra, de
los que se abstuvieron y de los que se “desconectaron” para no votar en
la sesión online de la cámara alta, sesión que me permitió escucharlas
mentiras y pretextos más burdos y ordinarios para mantener el “status
quo” en Chile. Esto me lleva a una sola conclusión: el nivel intelectual
de algunos parlamentarios es muy bajo. Y esa es la razón por la cual
tenemos leyes tan malas e inaplicables, o que, de plano, benefician a
los de siempre. La luz de esperanza de la que hablaba, tiene relación
con información que el propio senador Huenchumilla habría entregado a
sus colegas, respecto de que, una vez aplicada la ley de límite a la
reelección, la retroactividad era aplicable por el solo ministerio de la
Ley, al ser una “norma de derecho público”, la cual regiría “inactum”, o
en el acto, es decir a la fecha de su publicación en diario oficial. Es
decir, los senadores llegarían a la fecha de inscripción de sus
candidaturas a la reelección para perpetuarse en la Cámara Alta y
podrían ser objetadas por la ley que ellos mismos quisieron boicotear.
Esto
ahora dependerá de un pronunciamiento del Servel, del tribunal
electoral y aunque usted no lo crea, del famoso Tribunal Constitucional.
Es especialmente por este último punto que señalé que solo era una “luz
de esperanza”, porque del Tribunal Constitucional no espero mucho. Como
dice el tío Emilio en su programa “en su propia trampa”: ¡te pillamos
po’s compadre!, porque
lo único bueno de este tongo de los senadores fue “saber quién es
quién”. Alejandro Navarro se inhabilitó, y nadie sabe por qué… Carlos
Bianchi, Francisco Chahuán, Juan Antonio Coloma, Luz Eliana Ebensperger,
Guido Girardi, Juan Pablo Letelier, Adriana Muñoz, Ximena Órdenes,
Yasna Provoste, Jaime Quintana, Rabindranath Quinteros y Ena von Baer se
abstuvieron, lo que en mi opinión es como ir al lugar de trabajo, pero
sentarte a calentar la silla.
En
lo particular, y como Magallánico NYC (nacido y criado) lo que me
provoca vergüenza ajena, y mucha molestia es la actitud del senador por
la región, el individuo Bianchi (sin mayúscula porque no se lo merece),
esto porque además de esgrimir
largamente argumentos mediocres y trasnochados respecto de su opinión
sobre el proyecto, se abstiene de votar, situación que me sorprendió, ya
que esperaba que tuviese más testosterona en el organismo, y de plano
hubiese rechazado. Pero quiero ver el lado positivo de esto, y repetir
con claridad: “TE PILLAMOS POS COMPADRE”… que es una forma coloquial de
señalar al culpable (intento que quede claro que no es mi compadre).
Ahora
solo queda esperar que el Servel y el Tribunal Electoral traigan buenas
nuevas, y si no van a ser ellos, que sea el Tribunal Constitucional, y
después de eso ratificarla caída del Senado en su propia trampa.