Sesgo de confirmación

Cuando
las personas escuchan una crítica respecto de un rival, suelen
reaccionar diciendo: sabía que es un tarado. Sin embargo, cuando
escuchan lo mismo de un amigo, dirán: es solo un rumor malintencionado.
Ese es uno de los trucos que suele jugarnos nuestra mente, el cual
resalta evidencia que confirme las creencias que ya tenemos. Vemos lo
que queremos ver, oímos lo que queremos oír. En otras palabras,
ignoramos inconscientemente información que no comulga con nosotros.

Por
ello, la ciencia es la llamada, a través de una metodología científica
adecuada, la construcción de opiniones racionales comprobables basadas
en conocimiento objetivo, sobre evidencia verificable, lógica y
sistemática. Es decir, la ciencia y los científicos que la ejercen
debieran encontrarse en el extremo más alejado del error que supone
resaltar evidencia que confirmen sus creencias. Al contrario, los
científicos deben ser rigurosos en sus esfuerzos por refutar sus propios
postu
lados para lograr un alto grado de confiabilidad de sus resultados y conclusiones de sus estudios.

Lamentablemente,
entre gallo y medianoche, nos enteramos del reporte “La Región de
Magallanes y Antártica Chilena frente al Cambio Climático”, preparado
por el Centro de Investigación Dinámica de Ecosistemas Marinos de Altas
Latitudes (IDEAL) de la Universidad Austral de Chile, que en su
contenido se entiende más cercano a una enunciación de principios
normativos (juicios de valor) que a un documento de eximio componente
científico que aporte al conocimiento de las dinámicas de los
ecosistemas, netamente marinos, para sustentar fehacientemente cómo está
o se verá afectada la región por el cambio climático.  

El
reporte IDEAL, entre varias falencias, omite información detallada
sobre el cual basa sus apreciaciones, lo que no admite un análisis de la
información; plantea que activid
ades
humanas productivas serían responsables de la variabilidad de salinidad
del mar y aumento de la temperatura (posibilidad), pero sin respaldo de
estudios concretos realizados en la región. Asimismo, el reporte señala
que IDEAL monitorea las condiciones oceanográficas en distintos puntos
de la región, pero no cita estudios ni estados de avance.  Entre otras,
cuestiona a la industria pesquera y acuícola en la región, si bien esta
se rige por la Ley 18.892. Incluso propone de forma audaz pero confusa,
pasar de una visión de derechos individuales de pesca a una de derechos
humanos. A su vez, el informe menciona el desacuerdo de comunidades
indígenas con la salmonicultura, pero tendenciosamente excluye a las que
han querido trabajar con el gremio y que mantienen convenios vigentes.

Los
magallánicos desean vivir en un territorio sustentable donde podamos
desarrollar las industrias, asegurar el crecimiento económico, crear más
y mejores puestos de
trabajo
para nuestra gente. Al mismo tiempo, deseamos resguardar los
equilibrios medio ambientales, protegiendo la naturaleza para que ella
pueda ser apreciada y disfrutada por las futuras generaciones. Hoy,
cuando miles de magallánicos han perdido sus empleos y las empresas
luchan por subsistir, necesitamos de ciencia para que nos otorgue
información fiable y propuestas concretas para la toma de decisiones
óptimas que nos permita equilibrar el desarrollo económico y la
integridad de nuestros ecosistemas. Sin duda, Magallanes no necesita
reportes científicos que confirman el “IDEAL y creencias” personales de
quienes lo subscriben.

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