Sociología barata

En una entrevista al periodista Cristian Bofill, residente en el centro de los acontecimientos nacionales, afirmó su imposibilidad de hacer un análisis real de lo que acontece en el país y que debería pasar tiempo para entenderlo. Si se hace solo sería sociología barata, afirmó. En efecto, son tantas las luces, voces, opiniones, compromisos, corazoncitos y amistades, que resulta difícil hacerlo con objetividad y no perder sus bonos o aciertos, más aún si se ha sumado al potenciamiento de una legítima candidatura presidencial.
Desde la distancia la visión es más simple y tenemos la oportunidad de poder elucubrar sin caer en exageraciones y, en ocasiones, hemos podido ser precisos en los análisis. Ya lo hemos hecho antes (Pingüino 26-05-19) y luego en cada paso después del 18 10 y no hemos especulado en los resultados a partir de ellos.
No es sociología barata poder afirmar:
a.- Que, luego de haberse celebrado desde Palacio el triunfo de la democracia que se expresó el 25 de octubre mayoritariamente por el cambio de la Constitución, se haya convocado a todas las fuerzas de derecha a una campaña única para poder enfrentar el desafío nuevo: La defensa de los valores perdidos en la C-80. Pretender unir a toda la derecha en esa defensa implica que no han entendido nada y no se dan cuenta el terreno que pisan. Si optaron por el Rechazo no les interesa una “nueva”.
b.- Se atribuyen el 22 % como fuerza electoral, como base del presidenciable Kast y se aferran a esa cuota como los náufragos del Titanic. No perciben que con ese porcentaje no llegan a ninguna parte, pues ese es Su Techo. La derecha en Chile es más que el 22 % y ha sido tremendamente más clara al comprender la necesidad del cambio constitucional. Insistir en ello es tiempo perdido a pesar de que se haya conformado con mucho voto de la extrema e irracional derecha, secundada por integrantes de las fuerzas armadas que, aún hoy, tienen la necesidad de seguir siendo solapados leales a la memoria del general. La votación en la base antártica es el reflejo de esa postura. O lo hacen por el seguimiento irrestricto a una orden superior o para no ser perjudicados en sus futuros ascensos. Es cosa de ver en las redes sociales como funcionarios activos y pasivos, algunos con jefaturas de regimientos se han comprado el concepto de zurdos a todo aquel que piense distinto y en vez de contribuir a la paz nacional, siguen con el discurso de odio como si el 80 % fuera su enemigo. He podido comprobar como personas ilustradas, educadas, siguen llorando por el descalabro de esta derrota y que creen ser dueños del 50 % que no votó. Están equivocados y huérfanos en el nuevo Chile que comienza a formarse luego que, a pesar de las entubaciones, el padre se les murió. Entonces, es hora de meditar y cambiar las estrategias. Nadie va a destruir a las fuerzas armadas y deben alejarlo de sus mentes y temores.
c.- El primer cambio de mentalidad debe venir por allí. Si se quieren sentir garantes de un pasado que ya quedó atrás están muy equivocados y demuestran su incapacidad de razonar sobre lo que quiere y necesita Chile. No están para alinearse al concepto rupturista, clasista, violentista en esencia de Kast. No son el brazo armado de ninguna coalición y esa prescindencia debe entrar a la médula de sus integrantes. Nadie oye una queja por los abusos de Fuentealba entre otros. Menos de los que siguen percibiendo sus jugosas jubilaciones a pesar de estar presos por crímenes de lesa humanidad, por apropiarse del patrimonio de todos los chilenos y que gozan del privilegio de custodia y defensa gratuita. Nadie critica, y muchos justifican esa actitud, como si fuera un derecho. El doble estándar comenzará a pasarles la cuenta. (continuará).

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