Solvencia municipal contra las paredes

La pandemia generó una crisis sanitaria, y las medidas de confinamiento, un nefasto impacto económico social. Nuestra región sufre una alta tasa de contagio por Covid19, lo que ha tensionado el sistema de salud y obligando a las personas a recluirse en casa para disminuir la movilidad y el contacto social. De esta forma, la falta de actividad económica amenaza la subsistencia de los negocios y puestos de trabajo, así como la solvencia financiera de los municipios.
Las diez municipalidades de nuestra región atraviesan momentos complejos, considerando que sus principales fuentes de ingresos han caído notablemente este año. De hecho, son los recursos propios provenientes del Fondo Común Municipal (FCM) y los Ingresos Propios Permanentes (IPP) los más golpeados, y particularmente este último: Impuesto Territorial (contribuciones), los Permisos de Circulación de Beneficio Municipal, las Patentes de Beneficio Municipal, los Derechos de Aseo, Otros Derechos, Rentas de la Propiedad, Licencias de Conducir y Similares, Multas e Intereses, Concesiones, Patentes Acuícolas, Patentes Mineras y Casinos.
Recordemos que, desde octubre, 1 de 4 trabajadores magallánicos perdieron sus trabajos formales. Es decir, son miles de personas las que presentan serias dificultades para pagar el permiso de circulación, licencias de conducir o impedidas de divertirse en los casinos de Punta Arenas y Puerto Natales. Igualmente, los comerciantes y emprendedores tienen la soga al cuello: los confinamientos causados por el virus de las protestas y cuarentenas hacen para muchos imposible pagar la patente comercial de su negocio. La caída de la inversión, el cierre de proyectos mineros y un largo etc., afectan la recaudación que las arcas municipales que acumulan cuentas por pagar de alumbrado público, retiro de basura, conservación de espacios públicos y pago de proveedores.
Lo evidente es que desde octubre se han detenido y cancelado una enormidad de planes, proyectos, inversiones y sueños de miles de magallánicos, lo que nos demuestra que el motor y generador de riqueza en la sociedad son las personas y sus emprendimientos. De la misma manera, los Gobiernos Locales necesitan de los privados para financiar sus programas comunales y ayudar a los más vulnerables en esta crisis. Sin emprendedores, sin comerciantes, sin trabajadores… Sin actividad económica, la importante labor municipal desfallece.
La entrega de recursos financieros del Gobierno Central a los Municipios se ha enfocado en suplir la contingencia sanitaria y no a los gastos generales propios de la función municipal. Mis estimaciones apuntan a más de un 20% en la caída de ingresos municipales. De hecho, la Asociación de Municipalidades de Chile, que agrupa a los diez municipios de Magallanes, proyecta una caída de ingresos por casi 800 mil millones de pesos a nivel nacional este año. Por lo tanto, el problema es mayúsculo y surge la pregunta: ¿Cómo lo enfrentamos?
Primero, entender que la viabilidad del sector público depende del vigor del sector privado. Por tanto, todos los magallánicos deberíamos bogar por atraer más y mejores inversiones a la región, promoviendo la capacidad emprendedora de los privados. Segundo, los municipios deben adaptarse, modernizarse y mejorar la eficiencia del gasto vía alza de productividad y priorización (hacer más con menos). Tercero, el Gobierno Regional debe fomentar dicha modernización y financiar casos urgentes de gasto corriente. Cuarto, dejar de mendigar a Santiago y resolver nuestros problemas con creatividad. Rechazo la insolvencia y dependiente capacidad de resolución que tiene a los municipios contra las paredes. La guía de acción regional está sobre la mesa.

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS