Tiempo de lecciones y proyecciones

Más allá de la anhelada presencialidad y la obligada virtualidad de la que hemos participado durante los últimos meses, el año que recién pasó nos entregó innumerables lecciones en diferentes ámbitos de nuestras vidas. Claramente la realidad nos puso en el complejo escenario de enfrentar una pandemia con todo lo complejo que ha resultado su contención y los efectos ya conocidos.
En este sentido, y así como nos ha enseñado la historia, sería un error no rescatar y asimilar los principales aspectos que puedan ser útiles para el futuro. Porque finalmente, de todo podemos obtener lecciones y hoy se nos presenta la oportunidad de fortalecer nuestras capacidades como sociedad.
Por supuesto que, todos esperamos no tener que atravesar una situación similar en el futuro, sin embargo, debemos ser responsables y pensar que, insertos en un mundo dinámico, con relevantes cambios a nivel global que ocasionan consecuencias también planetarias, la humanidad se encuentra en una permanente vulnerabilidad.
Colaboración y solidaridad, este 2020 cobraron un nuevo significado, completo de contenido que nos mostró la mejor cara de la emergencia sanitaria representada en trabajadoras y trabajadores de la salud a lo largo y ancho del país a quienes no alcanzamos de agradecer por su entrega y amor por la vida.
No podemos dejar de lado la labor de las organizaciones sociales, comunitarias, voluntarios y personajes anónimos que han estado desde el primer día a disposición de ayudar a quienes más necesitan y que han sufrido el daño ocasionado por la pandemia.
Todos ellos, nos demostraron que el trabajo colectivo, comprometido con objetivos compartidos basados en el bien común, no solo resultan necesarios, además son posibles y sus frutos pasan por contribuir al bienestar de las comunidades donde participan.
Como consecuencia de lo descrito, podemos decir que, de manera individual, sería imposible hacer frente a las dificultades a las que nos hemos visto expuestos. Para ello, es fundamental cultivar de manera conjunta la voluntad de diálogo. Escuchar con respeto, independiente de las diferencias que podemos tener, no podemos permitirnos abandonar esta capacidad que tenemos todos y que nos ayuda a salir adelante, incluso en los momentos más difíciles.
En otro ámbito muy distinto, pero no menos importante, la denominada por algunos como la “pandemia de la desinformación”, de alguna u otra manera nos afectó de manera transversal aquí y en todo el mundo. Las noticias falsas y sus promotores se encargaron de manera irresponsable de generar más incertidumbre y temor en la población. Algo similar a lo que hemos escuchado durante las últimas semanas relacionado con las vacunas. El anonimato facilitado en redes sociales muchas veces es utilizado con propósitos muy poco transparentes.
Resultaría necesario mucho más tiempo y espacio para enumerar cuantas otras lecciones nos está dejando la crisis sanitaria y el comportamiento de las sociedades en su conjunto y de las propias individualidades, será necesario reflexionar sobre las proyecciones a corto, mediano y largo plazo en cuanto a las formas en que podemos ir superando lo que nos afecta.
Poner en contexto nuestra realidad regional y provincial, será pertinente para las planificaciones que se puedan diseñar. El cuidado frente al Coronavirus seguirá estando presente en todas las acciones que se puedan emprender y cómo compatibilizar las necesidades con las medidas sanitarias es imperante, sin olvidar aquellas problemáticas que debemos seguir abordando con la voluntad de contribuir a mejorar la calidad de vida de las familias.

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