Un nuevo 11…

Arranca
el 2021 con la vista puesta en abril próximo, en pleno otoño, cuando
las hojas comienzan a cambiar de colores y caen de a poco, pero
sostenidamente. En el hemisferio norte se diría “abril, lluvias mil”,
esa agua cae del cielo y “mata pajaritos”. Mientras se espera estar en
plena segunda ola del covid19, quizás encerrados nuevamente, con la
economía otra vez hundida. En televisión, telepredicadores laicos como
Matamala, Rincón, Julio César Rodríguez, José Antonio Neme y otros,
erigen púlpitos y pontifican sobre lo que hay que hacer y no hay que
hacer, teniendo cada uno de ellos la receta perfecta, la solución
precisa, el remedio infalible para combatir esta neumonía. Y en lo
económico, cualquier medida guberna
mental
siempre será insuficiente o defectuosa para ellos, pues claro está, de
sus bocas expelen ideas incontrarrestables que mejorarán la vida de los
chilenos. Como inquisidores y mensajeros no elegidos del pueblo, encaran
públicamente a quienes no piensan como ellos, y le enrostran sus dichos
que difieren de sus propias ideas. Al final de cuentas, están insertos
en el negocio del espectáculo, esa moderna arena romana donde “los que
van a morir, te saludan”, y hay que matar mediáticamente al invitado que
voluntariamente entra a defenderse como puede.

En
el ámbito regional, también escuchamos a políticos frente a los
micrófonos y con voz casi engolada, darnos las recetas para superar el
covid 19. Debieran dedicarse a hacer un compendio, un recetario o
definitivamente artículos científicos de cómo sus propuestas harán que
la pandemia se termine en nuestra región; y de ahí sus ideas se
repartirán por el mundo y los científicos más avanzados las tomarán y
proclamarán que en una pequeña ciudad al sur del mundo, un puñado de
políticos descubrieron cómo terminar con la pandemia: el premio Nobel se
acerca. Para ellos, cualquier medida gubernamental está mal hecha, mal
diseñada y no responde a los intereses locales, pues el virus reconoce
al habitante de esta región y se comporta de manera diferente. Como
corolario, nos dirán que sólo ellos deben llegar al poder, pues así
terminarán de una vez por todas con la pandemia, para lo cual
necesitarán de sus votos.

En
lo estrictamente político partidista, el 11 de abril tendremos
elecciones de Gobernador Regional; Alcaldes; Concejales y
Constituyentes. Como se puede apreciar, cada votante tendrá 4 cédulas y
una cantidad importante de nombres para elegir. Ser conocido es una
ventaja comparativa en relación a otros candidatos. Para el cargo de
Gobernador Regional de Magallanes seis personas se disputarán el cargo,
de los cuales son tres de izquierda y tres de derecha. La lógica de los
polos o duopolio en su esplendor. Quien en la primera votación obtenga
el 40% o más de los votos, obtendrá el cargo; de lo contrario, habrá una
segunda vuelta entre las dos primeras mayorías. En la capital regional,
el actual alcalde va a la reelección, mientras dos candidatos de
izquierda dura le disputarán el sillón edilicio. Un dos contra uno que
pareciera favorecer al actual titular, pues a muchas personas moderadas
les costará votar por representantes de la izquierda más radical, lo que
haría menos dificultosa la reelección al Alcalde. Respecto de los
concejales, una larga lista, todos con la ilusión de obtener la
confianza de un votante desconfiado a estas alturas de la política
regional. Y finalmente, otra lista de entusiasta candidatos a ser
Constituyentes, quienes se precian de tener las cualidades personales,
profesionales y de experiencia que les hace ser elegibles.

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS