El próximo domingo 25 de octubre, todos los chilenos estarán esperando el resultado de la consulta ciudadana más importante de los últimos 40 años de la Historia de Chile, no pudiendo desmerecerse la importancia de participar en ese momento que definirá si queremos una nueva forma de país, sin embargo, las condiciones para tomar una decisión de tan alta importancia, son mucho peores que las que habían para el 11 de septiembre de 1980 lo cual genera un profundo manto de ilegitimidad. Si bien para el 11 de septiembre de 1980 se estaba ante un Régimen Militar Autoritario, y más de 2.000 chilenos habían sido asesinados durante los 8 años anteriores por violencia política de particulares de extrema izquierda y en especial por agentes de Estado del mismo Gobierno Militar imperante además de 40 mil personas torturadas y 200.000 personas exiliadas, y si bien es cierto que no habían registros electorales, la verdad de las cosas es que sufragaron para esa fecha 6.271.868 ciudadanos, en un tiempo que para el Censo de 1982 habían solo 11.329.736 personas en el país, de ellas más de 1.893.420 ciudadanos se sintieron libres de acudir a las mesas y votar por NO a la nueva Constitución de 1980. Ahora para el 25 de octubre de 2020, bajo un Régimen Democrático y contando con Registros Electorales, más de 18.000 Chilenos han fallecido en apenas 8 meses por la presencia del Coronavirus en el país y más de 500.000 personas se han contagiado, muchas de ellas recuperados con secuelas, y aún así se está instando a que personas de tercera edad, personas con enfermedades crónicas de base, acudan a votar bajo el riesgo real de que en caso de contagiarse eventualmente puedan fallecer. En este sentido, el riesgo de acudir a las urnas en el plebiscito del 25 de Octubre de 2020 es varias veces mayor que el riesgo que asumieron quienes participaron en el plebiscito del 11 de septiembre de 1980. Además, la libertad de votar en 1980 era plena en tanto todo ciudadano del país estaba con plena capacidad de sufragar en el plebiscito, hoy en cambio aquellas personas que tengan que trasladarse de una comuna a otra comuna en cuarentena deberá presentar un certificado de PCR negativo a costa del votante para poder trasladarse y sufragar en la comuna bajo cuarentena. Ello, sin perjuicio del origen violento de la consulta del 25 de octubre de 2020 que tiene directa relación con el estallido antisocial violentista que arrasó con el comercio, el mobiliario público y privado del casquete central de cada comuna del país provocado por múltiples grupos antisistémicos y de izquierdas. Otro dato no menor es que para poder pretender el porcentaje de participación de 1980, se debe lograr convocar nada menos que a 9 millones y medio de chilenos para el 2020. Y si aún hubiera dudas por la falta de registro electoral en 1980, la meta es más difícil si consideramos que el Plebiscito de 1989 (con registro electoral y observadores) que aprobó las 54 Reformas Constitucionales, logró convocar a 7 millones y medio de Chilenos, subiendo a 10 millones el piso para el 2020 con tal de igualar el porcentaje de participación. Así las cosas, no se puede concluir otra cosa, que sea cual sea el resultado de este nuevo proceso constituyente, su resultado tiene mucho más vicio de ilegitimidad que la actual Constitución de 1980 reformada radicalmente en 1989 y en el 2005, en tanto que el riesgo de acudir a este eventual nuevo pacto literalmente implica la posibilidad de muerte por contagio, a su vez la iniciativa del proceso constituyente proviene de un acto de extrema violencia urbana y es muy poco probable que estas condiciones el plebiscito de 2020 logre si quiera la mitad de la participación que lograron los plebiscitos de 1980 y 1989.