Nuestros espacios comunes y frecuentes se encuentran despoblados, las personas mayores aisladas y solitarias. Esta pandemia ha derribado las fronteras contagiando de manera transversal a cualquier individuo desafiando a la vida, colocando de rodilla la arrogancia, orgullo y las clases sociales de las que muchos/as hacían alarde. En este ir y venir algunos actores sociales que por años habían estado invisibles, salieron a sostener a la comunidad con una fuerza que ha dejado asombrado a diferentes sectores, por la capacidad de organización, despliegue y logística en torno a dar respuesta a una región que requería apoyo con urgencia. Estos fieles representantes del altruismo y compromiso con el prójimo, son conocidos como organizaciones sociales, sin fines de lucro y su campo de acción ha tenido una expansión impresionante sabiendo dar respuesta a las demandas manifestadas por la sociedad chilena. Este llamado desesperado de algunos compatriotas, que se encuentran enfrentando una crisis económica agudizada por la pérdida de empleo, baja en sus remuneraciones, suspensión de su fuente laboral y/o problemas de salud, por la pandemia, ha permitido que el interés comunitario se centre en líderes/as sociales, que han contribuido de manera significativa a mitigar esta catástrofe sanitarias que estamos enfrentando. Este sector sin fines de lucro, ha dado clases de organización, eficiencia y eficacia, para responder a las solicitudes de una ciudadanía desesperada. Las organizaciones de la sociedad civil, han estado presente mediante un rol predominante, por la forma activa que han demostrado desde el momento que se presentó esta emergencia sanitaria, impulsando acciones y soluciones inmediatas para erradicar o bajar los niveles de precariedad que están viviendo muchas familias en la región de Magallanes y el país. Hoy más que nunca se debe hacer un reconocimiento a la labor heroica que las organizaciones sociales han realizado de manera incansable, quienes han captado el interés y agradecimiento público, hecho que no es nuevo, para quienes tenemos memoria. Siempre han estado presente al lado de quienes lo necesitan. Estas causas y derechos que promueven cada una de las organizaciones en sus diversos ámbitos de acción están interrelacionados con estar presente donde el Estado no ha sabido llegar o lo han hecho tarde y no de acorde a las circunstancias que imperan en estos tiempos difíciles y complejos. Son trabajadoras/es sociales, sin un título que respalde su accionar, con vocación de servicio y conocimiento territorial que seguramente varios quisieran poseer, su formación es la escuela de la vida y el diagnóstico lo levantan mediante las experiencias de vida compartidas de sus vecinas/os que le ha tocado acompañar. Llegan donde el mercado no le interesa estar, promueven la voluntad de agruparse, facilitan la construcción de espacios democráticos y se empeñan en fortalecer la democracia, una y otra vez para reforzar la participación, en palabras simples son interlocutores del Estado, con una pequeña gran diferencia, trabajan por un pacto social inclusivo y sin remuneración alguna, más que un SIMPLE GRACIAS.