Una nueva normalidad llamada desconfinamiento

El
Gobierno insiste en que Chile presenta una moderada mejoría debido a
una disminución en el número de contagios y de la positividad en las
últimas semanas, por lo cual ya habla de un desconfinamiento gradual, y
en zonas sin cuarentena hoy se abrirán restaurantes, mall y cines.

Uno
quiere creer que el gobierno prioriza velar por la salud pública de la
población antes que la actividad económica, pero decisiones sin medidas
concretas como el desconfinamiento nos hacen pensar que tiene la
vocación de inclinarse primero hacia los intereses y presiones del
empresariado.

Cuando
los controles se hacen “a la chilena”, cuando observamos empresarios
irresponsables que burlan las medidas y exponen los trabajadores, cuando
el número de contagios aún es altísimo a nivel nacional, cuando el
personal de salud aún está trabajando con alto estrés y agotamiento,
pensar en desconfinamiento parece irreal y apresurado. Cuando más se
debe ser cauto parece que el exitismo se apodera otra vez de las
autoridades.

Si
bien en Los Ríos y Aysén los contagios parecen estar controlados, hay
que resaltar que permanecen vulnerables a reinfecciones porque la
pandemia sigue sin control en Chile. El objetivo debe ser evitar
rebrotes graves como ha ocurrido en otros países, que podrían ser más
graves que los casos previos, y causar más perjuicios a la salud pública
y a una economía en reactivación.

La
mejor forma de reactivar la economía es concentrarse en controlar los
contagios y para ello todavía existe una gran incertidumbre en torno a
las medidas implementadas para evitar rebrotes y controlarlos. Si bien
es prácticamente inevitable la posibilidad de nuevos contagios y
tendremos que convivir con el virus un buen tiempo más, lo ideal es
reducir al máximo la probabilidad de que algunos factores y medios sean
foco de nuevos contagio, antes de iniciar el desconfinamiento gradual.

Se debe procurar realizar masivamente
testeos y reducir al máximo los tiempos de los resultados, recuperar
la trazabilidad de los contagios y asegurar el aislamiento efectivo de
los contagiados. Se debe mantener el distanciamiento social, el uso de
mascarillas y el lavado frecuente de manos, pero ello no basta. En
Magallanes, si se quiere reactivar el sector gastronómico, sitios de
entretención y el turismo, es urgente generar condiciones de seguridad.
Serán necesarias barreras sanitarias estrictas y permanentes en el
territorio, junto a la implementación de tecnologías apropiadas para la
sanitización de los recintos cerrados y la circulación del aire en
ellos. Además, se debe pensar en fortalecer la capacidad técnica y
humana en cada poblado de la región para dar atención de salud oportuna
y apropiada a quien lo requiera, junto con las acciones de contención
necesarias.

Es
urgente que el Gobierno Regional planifique y ponga a disposición los
medios y recursos para generar las condiciones sanitarias adecuadas y
eficaces para dar seguridad a la población, a los trabajadores y a los
futuros usuarios de las diversas actividades económicas en la región. De
lo contrario las repercusiones en términos sanitarios, sociales y
económicos podrían ser aún peores.

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