Vacuna contra SARS CoV-2, rol social e individual

Desde marzo de este año, la vida de gran parte de la población mundial sufrió un vuelco inesperado causado por el brote del virus SARS-CoV-2. La pandemia, nos obligó a adoptar un estilo de vida muy lejano al acostumbrado y a añorar los días en que podíamos salir a la plaza a jugar con nuestros hijos, abrazar a nuestros seres queridos o simplemente ir después del trabajo a tomar un café con amigos.
Hoy, sabemos que toda la esperanza de recuperar la normalidad de nuestras vidas está puesta en la formulación de una vacuna contra el SARS-CoV-2, pero ¿sabemos qué son las vacunas?
Las vacunas son productos biológicos que tienen por objetivo, una vez suministradas, generar defensas contra un patógeno en específico, pudiendo ser virus o bacterias. Para esto, la vacuna está compuesta por el agente infeccioso inactivo o parte de este (por lo que es incapaz de producir la infección) provocando que, al ser inyectada o ingerida, nuestro organismo reconozca el agente infeccioso, genere inmunidad y esté preparado para que una vez expuestos al agente infeccioso activo, nuestro propio organismo pueda contraatacarlo antes de generar un cuadro infeccioso grave.
Las vacunas existen desde 1798, cuando en Inglaterra, el cirujano Edward Jenner revolucionó la lucha contra la viruela al inocular pacientes con una variante del virus desarrollada en vacunos. Sin embargo, el establecimiento de esta vacuna no mantuvo continuidad por la falta de adhesión de la población de la época, quienes recurrían a esta solo cuando la enfermedad alcanzaba el carácter de pandemia. No fue hasta 1944, que la vacunación contra la viruela se declaró obligatoria en España y luego el mundo continuo esa tendencia, logrando su erradicación en 1977.
Desde el desarrollo de las vacunas, a nivel mundial se ha logrado la erradicación de variadas enfermedades, como la difteria, tosferina, poliomielitis, sarampión y rubeola, entre otras. Sin embargo, la erradicación de algunas de estas enfermedades no ha sido total, principalmente asociado a movimientos anti-vacunas. Este antecedente deja en evidencia que las vacunas poseen un rol individual, ya que es la persona que al inocularse generar inmunidad, pero más importante aún, las vacunas tienen un rol social, ya que para que su efectividad sea completa, toda la sociedad tiene que tomar conciencia de que no vacunarse deja una ventana abierta para que el patógeno regrese.
Teniendo en cuenta lo antes mencionado, podemos entender el rol que tienen las vacunas y porqué se generan esquemas de vacunación y campañas según las características medioambientales en donde nos encontremos. Entonces ¿por qué no tenemos una solución disponible para la pandemia que hoy nos afecta? Lamentablemente las vacunas requieren un proceso de estudio, el cual esta normado y enfocado en seguridad y efectividad comprobada. Para que una vacuna llegue al usuario final, debe pasar por 3 fases que podemos resumir en experimental, ensayo clínico y eficacia, siendo la última generalmente bastante prolongada ya que es la fase que certifica que la vacuna genera la inmunidad deseada junto a la seguridad esperada, por tanto, podríamos pasar por todas las fases y ser rechazados en la última. Generalmente, estos procesos duran años, pero por las características de la actual pandemia, se generan grupos de estudio mayores que permiten acortar estos procesos y mantener una calidad adecuada.
Después de más de 6 meses de vivir en esta “nueva normalidad”, creo que todos tenemos nuestras esperanzas puestas en el pronto desarrollo de una vacuna contra el virus SARS CoV-2, pero no hay que olvidar que una vez que esta llegue, es trabajo de la comunidad tomar conciencia de que mientras mayor sea el número de personas inoculadas con la vacuna, mayor será la probabilidad de controlar la infección por este virus.

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS