El
Estrecho de Magallanes es una de las rutas más importantes para unir
los océanos Pacífico y Atlántico. De esta manera, se desarrolló hace más
de 120 años el Balizamiento del Estrecho de Magallanes, el que
consideró la construcción de 7 faros de gran envergadura.
Dichas
señales, de estilo inglés y de una gran belleza arquitectónica, fueron
construidas y supervisadas por el ingeniero escocés George Slight.
Los
trabajos para su construcción se iniciaron el 10 de junio de 1897, a
cargo del ingeniero Alan Brebner. Inaugurado el 20 de febrero de año
1899, siendo el Faro “Punta Dungeness” parte de una historia que
involucra tres siglos, prestando valiosos y vitales servicios a la
navegación.
La
edificación en sí es imponente, marcando la soberanía de nuestro país
en aquel rincón para muchos olvidados o desconocido, pero que para las
naves que ingresan al Estrecho de Magallanes es una ayuda fundamental.
En
la actualidad la dotación está compuesta por dos familias, una de ellas
es la del cabo 2° Giovanni Lanfranco junto a su esposa Marjorie
Sepúlveda y su pequeño hijo Alexander, también es parte de la dotación
el marinero 1° Marcelo Ávila, siendo los residentes de este apartado
rincón de nuestro país.
Ingresando
al terreno en donde se encuentra el faro uno puede apreciar una
reproducción a escala del primer hito construido en 1875, estructura
piramidal pintada con franjas rojas y blancas, cercano a la alambrada
que marca el Límite Político Internacional y el actual hito limítrofe,
una pequeña plaza de juegos infantiles y un invernadero, los que nos
recuerdan las familias que acompañan a quienes son parte de la dotación.
De igual manera se puede apreciar la estación meteorológica, la cúpula
metálica del faro, que según la leyenda fue “sacada por el viento”, y
un monolito en recuerdo al naufragio del escampavía “Meteoro” en 1918.
Ingresando
a los costados del pasillo se encuentran las casas de las familias
residentes, la sala de operaciones en donde se sigue el monitoreo de las
naves que circulan por el Estrecho manteniendo constante comunicación
radial.
En
la base de la torre del faro un pequeño museo en donde nuestro
pabellón y escudo nacional en el centro “iluminan” al visitante. Ahí se
exponen diversos hallazgos naturales, fotografías de faros de la Región
de Magallanes, antiguos materiales de operación radial y de iluminación,
así como un antiguo manual de estudios de 1902 para operarios de faros,
recordándonos que Faro “Punta Dungennes” contó con palomas mensajeras
para mantener comunicación en sus años iniciales.
En
la cima de la torres con una vista impresionante del Estrecho de
Magallanes se puede ver claramente cómo el Atlántico se encuentra con el
Pacífico, mientras el incesante giro de fanal espera la oscuridad para
poder iluminar al navegante, la misma ruta que dio la bienvenida a
Hernando de Magallanes y Juan Sebastián Elcano en 1520.
Las tareas
de quienes operan el faro son diversas, en donde la disciplina y
cumplimiento de horarios es fundamental, tales como el chequeo cada 3
horas de los instrumentos meteorológicos, operación de radio y tarea de
mantenimiento de la estructura.
Para
el cabo 2° Giovanni Lanfranco “nuestra experiencia en Faro ‘Punta
Dungeness’ ha sido muy gratificante como familia, el poder pasar
momentos con mi hijo y verlo crecer, estar con mi familia es impagable,
siendo una experiencia que voy a llevar por el resto de mi carrera”.
Complementa
señalando que “es una tremenda responsabilidad, la cual se debe asumir
con profesionalismo y constante aprendizaje, en donde nada puede ser
dejado al azar”.
De esta forma el marinero 1° Marcelo Ávila afirma que “es un orgullo formar parte de la dotación del Faro ‘Punta Dungeness’ en sus 121 años de existencia en el Estrecho de Magallanes”.
Complementa que “es una forma extraordinaria de poner a prueba los conocimientos adquiridos en la Escuela y sobre todo poder aprender cada día, en especial de los más antiguos y poder reafirmar la vocación y cariño por la especialidad”.
Este
faro, tan conocido, fotografiado y apreciado en la Región de
Magallanes, es parte de la inmensa serie de señales de ayuda a la
navegación, de las cuales 549 son faros, balizas y otros implementos
presentes en la zona austral, siendo el 49% del total nacional, las
cuales son parte de la vital red que la Armada de Chile opera en el
litoral que posee nuestro país, desde el límite con Perú hasta el
continente antártico, las cuales deben ser mantenidas en buenas
condiciones en la crucial tarea de la ayuda de la navegación.
De
esta manera el Faro “Punta Dungeness” cumple 121 años iluminando a los
navegantes, una historia que transcurre por tres siglos y que son
muestra de una tarea incansable de la Armada de Chile en donde diferentes dotaciones de fareros han marcado hitos en un proceso que comenzó “sobre rocas adyacentes al mar, resguardando al navegante”.