25 mujeres dan vida a centro que trata la artritis reumatoide

Un
grupo de profesionales destacados en el área de Terapia Ocupacional,
junto con un grupo de jóvenes de cuarto y quinto año en periodo de
prácticas son los encargados de atender un centro ubicado en la
Universidad de Magallanes (UMAG) de Punta Arenas que trata a personas
que sufren de artritis reumatoide.

Hace
un año se fundó una agrupación de mujeres que sufren de artritis,
dirigidos por las terapeutas Katherine Vidal y Javiera Díaz junto con
sus compañeros. En este grupo se tratan a 25 mujeres de las cuales 12
son las que van constantemente al centro y el resto recibe visita
domiciliaria debido al avance que ha tenido su enfermedad. “Llevar una
vida con artritis no es nada fácil, ya que es una enfermedad que no se
ve. Es una patología que no es comprendida, porque es algo que no se
visualiza. El único que tiene el dolor es la persona. No poder
levantarse de un día a otro es bastante complejo, porque tu cuerpo puede
estar en perfecto funcionamiento al 100% y al siguiente día es un 30%
por dolor”, señaló Katherine Vidal.

Los
especialistas señalan que cuando una persona es diagnosticada con esta
enfermedad es difícil asumirla, muchas de ellas caen en depresión por el
hecho de creer que no pueden realizar sus actividades en forma normal.
El centro ubicado en la UMAG entrega las herramientas para que los
usuarios puedan vivir con esta patología. “Nos preocupamos al 100% del
bienestar del usuario para que realicen sus actividades más
independientes, para no perder su autonomía. Es por ello que nos basamos
siempre en atención primaria, educación, prevención y cómo abordar el
día a día”, dijo Javiera Díaz, terapeuta del centro.

La especialista agregó que “esta
enfermedad repercute en todas las personas de forma diferente. Además
de ser un centro de ayuda para quienes sufren de artritis, también ayuda
a los pacientes a olvidarse por un momento de esta enfermedad y vean la
vida de una manera distinta. Estos talleras sirven para que ellas vean
esta enfermedad de una manera distinta, para eso nosotros hacemos
talleres de manualidades, musicoterapia, relajación y ejercicios. Lo
importante es que ellas estén tan metid
as
en la actividad que olvidan el dolor. Para nosotros como terapeutas es
gratificante, porque ellas llegan acá con ánimo y no se olvidan de sus
talleres, además de recalcar que la pasan muy bien”.

Para
Vilma Córdova, una mujer magallánica que empezó a sufrir esta
enfermedad a los 49 años, esta patología no le impide salir adelante.
Vilma, quien se desempeña como peluquera, señaló que “primero que nada
anímicamente me favorece mucho, por el hecho de compartir con las otras
personas que son parte de este centro, hace que uno no se sienta sola en
esta enfermedad, y obtengamos mas información, aparte de eso los
terapeutas son muy buenos y nos ayudan a ir controlando nuestra
enfermedad”.

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