Falta de recursos para la investigación y especialización de los entes persecutores y para la capacitación ciudadana, es lo que reveló el estudio realizado a las leyes 20.090 y 20.596, que sancionan y fiscalizan el delito de abigeato.
El análisis fue realizado hace un par de meses por el Departamento de Evaluación de la Ley de la Cámara de Diputados, destacando que en las zonas ganaderas, como es el caso de la Región de Magallanes, los privados han desarrollado iniciativas tendientes a potenciar un trabajo conjunto con los organismos involucrados en el sector.
La reciente condena a tres adultos y un menor de edad en Punta Arenas, quienes en los próximos días conocerán la sanción impuesta por el tribunal (arriesgan hasta seis años de cárcel), además de la llegada de septiembre, mes donde tradicionalmente aumenta el robo y faenamiento ilegal de animales, han vuelto a colocar a este delito en la mesa de discusión. De hecho, justo hace una semana se reunió la denominada mesa regional antiabigeato, convocada por el fiscal regional Eugenio Campos Lucero y a la cual asistieron autoridades, representantes del sector ganadero, de las policías y servicios públicos.
Tal apreciación fue compartida por el empresario José Marín, dueño del Frigorífico Agromarín, quien sostuvo que el robo de animales ha alcanzando proporciones tales que se ha convertido en una amenaza para la sustentabilidad de la actividad agroindustrial y con el riesgo de graves consecuencias sanitarias.
Por su parte, el fiscal Eugenio Campos compartió cifras de los últimos años en lo que dice relación con causas por abigeato. Tomando como ejemplo los primeros semestres, en 2014 ingresaron 29 casos, en 2015 un total de 27, en 2016 la cifra llegó a 36 y en 2017 alcanzó 20 (13 en Punta Arenas, cuatro en Puerto Natales y tres en Porvenir).
Sobre las herramientas con que cuenta Carabineros, el prefecto de Magallanes, teniente coronel Ricardo Rubat, señaló que “no se trata sólo de que nosotros contemos con las herramientas necesarias, aquí tiene que haber una voluntad de todos los actores involucrados. Si hay desorden, poca organización o falta de control acerca de cuántos animales tengo en un predio, eso evidentemente facilita la ocurrencia de un delito. Si hay personas que compran carne de origen dudoso y hay un mercado negro del producto, todo no obedece a una acción policial, porque somos el último eslabón para detectar este tipo de situaciones. Si los otros actores tienen vulnerabilidades, actuamos con campañas, patrullas y desde la perspectiva investigativa”.
Tal como lo señaló el empresario José Marín “aquí también hay un tema sanitario, ya que si hay faenamiento clandestino no hay inspección médico veterinaria. Y los ovinos se caracterizan por tener muchos problemas de parasitismo con enfermedades muy importantes en términos de la salud humana, como la hidatidosis que ha aumentado en la población infantil”.
Asimismo, el seremi de Salud, Óscar Vargas, puso énfasis en las fiscalizaciones que se vienen efectuando a los establecimientos que expenden alimentos de cara a las Fiestas Patrias. Junto con señalar que hasta el momento no se han detectado deficiencias ni irregularidades, llamó a la comunidad a adquirir sólo en locales establecidos que cuenten con los permisos pertinentes y que los productos ofrecidos provengan de plantas de faenamiento autorizadas.
La importancia de Kon Aiken
La llamada tenencia de Kon Aiken ha sido uno de los puntos emblemáticos en la lucha contra el robo de ganado. Y más allá de eso, ha sido un puesto de control casi obligado para los conductores de automóviles particulares, camionetas de las empresas petroleras, buses inter urbanos e inter regionales, camiones de transporte de ganado y de carga, tanto chilenos como argentinos, que venían o se marchaban de Punta Arenas.
Hoy, convertido en un simple puesto carretero, su presencia sigue siendo importante aunque está lejos de ser valorada como lo que fue: punto de partida para patrullajes que durante décadas permitieron controlar a quienes no respetaban la ley del tránsito o los que fueron siempre “amigos de lo ajeno” y que estimaban (y todavía lo estiman así) que los corderos, las ovejas, los vacunos y hasta los caballos, que pastaban en los campos, estaban a su entera disposición, de sus rifles, de sus cuchillos y de sus vehículos de transporte ilegal.