Académico explica los pros y contra del uso de la Inteligencia Artificial

Es
cierto que las nuevas tecnologías han revolucionado el mundo. En
algunos casos, ha ayudado a los humanos a desempeñarse de manera más
fácil a diario y a desarrollar diversas actividades bien dinámicas
gracias a aplicaciones utilizando la Inteligencia Artificial (IA).

La
visión desde la Patagonia chilena es bastante analítica; el académico
del Departamento en Ingeniería de la Computación de la Universidad de
Magallanes (UMAG) Eduardo Peña Jaramillo, comentó que llevan 34 años
estudiando el fenómeno; como por ejemplo, el Bigdata (que son los
grandes servidores que operan el Internet); así como también, elementos
como la ciudad inteligente (o mejor conocido
como
las ‘Smart City’) o incluso, el estudio del Iot, término mejor conocido
como Internet de las cosas (la asociación de elementos desde un
smartphone).

En la vida cotidiana, el balance del uso del IA, resulta ser positivo, aplicando de manera
informática los algoritmos y herramientas, que permite tomar muy buenas
decisiones, como los asistentes (Siri de Apple o Alexa de Amazon)
disponibles en los celulares.

A su vez, el docente comentó que desde la academia se encuentran desarrollando la ‘Investigación aplicada’ que
consiste en “trabajar directamente con las empresas, con instituciones
gubernamentales, con las áreas de salud, y nos hemos encontrado con
cosas muy interesantes de poder llevar a cabo”, indicó.

“Eso
nos da una visión de lo que se necesita en nuestra región. A raíz de
eso, hay varias alianzas incluso con exalumnos nuestros que tienen sus
propias empresas en la región y nos permite tener una visión, de para
dónde va este tema, y de las políticas que podríamos implementar a
futuro”, afirmó el docente.

El fenómeno

del ChatGPT

Desde
noviembre del año anterior, la Inteligencia Artificial ha sido un
término que ha tomado fuerza, esto junto con el lanzamiento de la
aplicación ChatGPT, que tiene como objetivo obtener una respuesta bien
completa y concr
eta a raíz de una pregunta, todo esto dependiendo de la memoria programable de lectura, PROM (Programmable read-only memory).

Respecto
de cómo podría afectar esta aplicación para el desarrollo educativo, el
académico de la UMAG hizo hincapié en que el buen uso de la tecnología,
debe partir desde la casa y que a nivel usuario resulta ser muy
favorable. En la misma línea, agregó que “la tecnología siempre ha sido
una ayuda, y si está mal utilizada puede ir en desmedro de nuestra
educación. Me refiero al uso de las herramientas y eso no es
necesariamente los universitarios o la gente de los institutos, desde la
educación media, primaria, o incluso más atrás, los jardines” afirmó.

Por
último, sugirió la existencia de políticas públicas mediante el impulso
de iniciativas legislativas para regular el uso de las nuevas
tecnologías, que no afecten el desarrollo educativo de las futuras
generaciones.

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