A raíz de la visita de expertos finlandeses
interesados en la turba como recurso energético, integrantes de la mesa de
energía, han manifestado su preocupación bajo el argumento de que su extracción
“podría provocar daños irreparables al ecosistema de Magallanes”.
Hace poco más de una semana, el intendente de
Magallanes, Jorge Flies junto al seremi de Minería, Manuel Aravena, se
reunieron con representantes de organismos públicos y privados de Finlandia,
interesados en la turba magallánica, como recurso energético.
La cita se desarrolló sobre el trabajo que
viene realizando ese país en torno al desarrollo de energías renovables, donde
la turba magallánica, asoma como buena oportunidad de abastecer sus necesidades
energéticas.
“Finlandia ha avanzado en varios ámbitos:
regulatorio, productivo y también en el ámbito de cuidado de la naturaleza.
Ellos manejan la turba como biomasa, desde 1880 aproximadamente”, afirmó en la
oportunidad el intendente Flies.
La visita de los finlandeses, sirvió a juicio
del seremi Aravena, para despejar dudas sobre la utilización de la turba como
recurso energético.
Claramente, en tiempos donde se está trabajando en la búsqueda de
alternativas al gas en Magallanes, la turba asoma una vez más como posibilidad.
Actualmente, la turba es considerada una
materia fósil y por lo mismo su explotación es permitida bajo la Ley de
Minería, y es en este punto donde aparecen las interrogantes y las
advertencias.
Para Lorena Cayún, coordinadora de la mesa de
Energía, el hecho de que se comience a pensar en la turba como fuente
alternativa energética para Magallanes, preocupa por las consecuencias que
podría generar al ecosistema regional.
“Desde la mesa de Energía, algunos
integrantes han manifestado su preocupación al respecto debido a que la
explotación de la turba como recurso energético daña los ecosistemas y es de
muy lenta renovación”.
El docente de la Universidad de Magallanes
(UMAG), Bedrich Maga, señaló que “el gran problema es que la turba es
tipificada como mineral por el código de Minería y no como un recurso vivo. Al
ser considerado un mineral, es decir inerte, se abre la posibilidad de su
explotación”, afirmó el jefe de la carrera de Ingeniería Civil en Electricidad.
Según un documento enviado por Mario
Maturana, integrante de la Mesa Regional de Energía, “este recurso se debe
proteger y para ello hay que propiciar el retiro del Código Minero la tipificación de que la Turba Magallánica es
un mineral y en consecuencia traspasar su uso, cuidado y conservación al
Ministerio de Agricultura con un propósito que se le dé un tratamiento similar
al de los bosques de la Patagonia”, consigna el texto y agrega que “en
Magallanes existe conciencia que hay una deuda pendiente en relación al marco
regulatorio de la actividad extractiva de la turba, situación que debe cambiar
lo antes posible para evitar que iniciativas como la de uso de turba para fines
energéticos sigan prosperando en nuestra región”.